El ADN convierte a un ateo

Anthony Flew, conocido escritor y filósofo, aglutinador de multitudinarios debates en pro del ateísmo en el ámbito de la intelectualidad durante más de 50 años, se ha rendido por fin. Según sus palabras: “El ADN demuestra, debido a la increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida, que tiene que haber participado una inteligencia superior: en el funcionamiento unitario de elementos extraordinariamente diferentes entre sí, en su enorme complejidad y la enorme sutileza de los modos que hacen posible que trabajen juntos”.

Sus argumentos se desarrollan en un reciente libro There is a God. How the world’s most notorious atheist changes his mind (Nueva York, Harper One, 2007). Parece que la filosofía atea ha perdido a uno de sus puntales, pues todos, aunque ateos, necesitamos de la existencia de Dios para dar sentido a nuestras vidas. Y el simple recurso a la razón muestra a los que buscan la Verdad, que un mundo sin Dios es tan imposible como un hombre sin alma.

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