Las consecuencias ignoradas de la pornografía

El presidente de la organización Morality in Media, Robert Peters, advirtió que al menos diez por ciento de la población mundial es adicta a la pornografía y que este vicio es causante de la ruptura de muchos matrimonios.

Durante el Congreso Internacional Vida y Familia: "Mentiras globales", realizado en la Universidad Autónoma de Baja California, el experto señaló que en la mayoría de los casos el adicto es el varón.

Durante su ponencia "Los efectos de la pornografía en nuestros hijos", indicó que dentro de los problemas que genera la pornografía en el matrimonio, está que el esposo adicto comienza a perder interés en su cónyuge o quiere repetir con ella actos que son propios de la pornografía.

Peters añadió que otra de las consecuencias es que al tener pornografía en casa, los hijos están más expuestos a caer en ella, aunque reconoció que a través de Internet los jóvenes están accediendo cada vez más a este material. La pornografía se está volviendo uno de los principales educadores de la juventud, advirtió.

Finalmente, tras señalar que es necesario mejorar las leyes para proteger a los menores de la pornografía, el experto afirmó que la religión es una de los medios eficaces para combatir la adicción a la pornografía, además del tratamiento con especialistas.

El costo social que ésta genera; y cómo la adicción a este mal se convierte en un serio problema para quien la sufre.
En una reciente conferencia titulada "Los costos sociales de la pornografía", dictada en el Kings College de Nueva York, Peters comienza relatando su propia experiencia y cómo desde pequeño tuvo acceso a la pornografía porque su padre tenía tres cajas con revistas de este tipo y que incluso llego a escribir sus propios relatos pornográficos" con lo que se muestra "lo fuerte que puede ser el lazo de la pornografía en la vida de un niño, un adolescente o un joven adulto".

El Presidente de MIM cuenta luego que al volver a la fe en el segundo año de derecho se encontraba "fumando como una locomotora, tomando como un pez y yendo a Time Square regularmente para comprar revistas pornográficas. Me tomó un año dejar de tomar, dos años dejar de fumar y siete años dejar de ir a Times Square. Este es otro indicativo de lo adictiva que puede ser la pornografía".

Al hablar luego de los costos sociales de la industria pornográfica, Peters comienza describiendo el drama de las mujeres que participan en ella. Desde que empezó a investigar, explica, "he visto muchas fuentes que indican que la mayoría sufrieron abuso sexual o fueron muy maltratadas cuando niñas".

Citando luego un estudio sobre este trágico tema, el abogado señala que muchas llegan "desencantadas, con sus cuerpos y con su sexualidad venida a menos a causa de un abusador".

Dado además que la pornografía se produce mayoritariamente para hombres y que cuando estos se vuelven adictos buscan cosas "más duras, explícitas, desviadas" estas mujeres son pagadas "para que den la impresión de disfrutar la degradación y la violencia, cuando la realidad es muy distinta. Algunas consumen drogas para paliar el dolor o adormecer su sensibilidad", explica el Presidente de MIM.

Ese no es el único problema, precisa Peters, ya que "muchas de estas mujeres contraen una o más ETS, y para todas, hay un permanente registro de la degradación. Creo que el tráfico sexual es parte de la explicación de porqué hay tanto pornografía dura disponible en Internet". "No todas estas mujeres son pagadas. Algunas (tal vez muchas) son forzadas. Y cuando los adolescentes y los adultos buscan este abominable material, ayudamos a crear el mercado que asegura que se hará más de esto", añade.

El Presidente de MIM describe algunos de los daños que la pornografía causa a los niños y precisa que "muchos hombres que son adictos a ella la vieron por primera vez siendo niños. La exposición a la pornografía puede llevar a la adicción que le roba a los niños la oportunidad de desarrollarse de manera saludable psicológica, moral y espiritualmente". Según recientes estudios, añade, con Internet "los niños están expuestos a la pornografía cada vez a más temprana edad".

En el caso del matrimonio, otro especial ámbito duramente golpeado por este mal, suele "ser el esposo quien es adicto a la pornografía. Esta adicción puede afectar negativamente (destruir) el matrimonio de muchas maneras: el esposo puede perder el interés sexual en su esposa, o actuar sus fantasías alimentadas por la pornografía con su cónyuge, o en vez de ella con una prostituta. Puede gastar decenas de miles de dólares alimentando su adicción. Incluso si la adicción no destruye el matrimonio, puede causarle al cónyuge inocente mucho dolor", indica Peters.

Al comentar luego que la adicción a la pornografía también aleja a los varones del matrimonio, porque "muchos jóvenes adultos prefieren la masturbación delante de una computadora en vez de pasar tiempo con una mujer", el abogado advierte, citando numerosos estudios, que la pornografía también genera futuros agresores sexuales de diversa índole a raíz de la degeneración producida en la persona.

Tras exponer brevemente cómo el crimen organizado domina la industria pornográfica, Peters señala que "habiendo vivido y trabajado en la ciudad de Nueva York por más de 35 años, entiendo totalmente que la actual 'explosión de obscenidad' no es el único problema que nuestra nación enfrenta. Pero sí es un problema que está causando un daño inmenso a los matrimonios y a los niños y que está relacionado a la difusión de las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el SIDA, a la explotación sexual de menores, a los abusos sexuales y la violación, al acoso sexual en el trabajo, y al tráfico sexual".

"Como un cáncer, la pornografía no mata rápidamente, pero eventualmente mata", concluye.
(ACI)

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