Píldora del día después

REDACCIÓN HO.- La Fundación Vida sale al paso de la decisión gubernamental expuesta por las ministras de Sanidad, Trinidad Jiménez, y de Igualdad, Bibiana Aído, de que las farmacias expendan sin receta ni límite de edad la denominada Píldora del Día Después (PDD). Sostiene que tal medida "busca confundir a la sociedad", y lo argumenta por los siguientes motivos:
El Gobierno miente al promocionar la PDD como un fármaco anticonceptivo, puesto que se trata de un producto abortivo. Lo que hace es evitar la anidación, que el cigoto se implante en el útero, pero ya ha tenido lugar la concepción y, por tanto, ya existe vida humana, un ser humano con un ADN singular.
Sanidad ha reconocido que no puede abusarse de su consumo, pero no ha propuesto medidas para evitar que este abuso se produzca. Cualquier joven podrá consumir una vez por semana la píldora, porque no habrá nadie que la supervise y se preocupe por su salud. Estamos ante un choque hormonal y puede provocar graves desajustes hormonales, algo que no escuchamos a la ministra. Tampoco se ha previsto que esta iniciativa provoque un aumento erróneo de su consumo como anticonceptivo, y se descuiden las enfermedades de transmisión sexual, que se han incrementado donde se ha legalizado la PDD.
Se confunde a los españoles porque la tragedia del aborto no se soluciona con esta medida populista. Es necesario un cambio en la educación sexual, hablar a los jóvenes de la responsabilidad, no sólo de que se tiene derecho a todo, por encima de quien sea, incluso de un hijo no nacido. Con la ingesta de la píldora se sume a las madres en la incertidumbre de si habrán acabado con la vida de su hijo.
No se ha dicho que, de 28 días de ciclo menstrual, en 25, la píldora sólo daña el hígado, no muere nadie porque no hay nadie y sólo gana la industria farmacéutica. En otros dos días, es únicamente abortiva, si ha habido fecundación. Tampoco se ha recordado que el esperma aguanta tres días vivo, por lo que si se toma el día antes de la ovulación, puede retrasarse la ovulación, pero no puede asegurarse si finalmente se produce ésta y la fecundación, luego de nuevo es un aborto y no una no concepción.
Por ello, denunciamos que estamos ante una medida de camuflaje de cifras. Es posible que desciendan el número de abortos clínicos declarados y el número de intervenciones, pero la tragedia del aborto no se limita exclusivamente a las madres que pasan por un quirófano, sino más bien por la falta de recursos, de conocimientos, o de responsabilidad, o por el exceso de promiscuidad, miedo social o egoísmo que llevan a una madre a rechazar lo más suyo, su hijo.

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