Ante lo Sagrado y divino


El verano ya llegó” proclama la letra de una canción.Éste se coge de la mano al 31 de diciembre, para ser los dos acontecimientos principales del año para un gran número de la especie humana. Los dos tienen mucho en común, pero hay unas características dominantes que sobresalen : “ el desenfreno”, la falta de control, el despilfarro,y otras del género. Pero no quiero detenerme en ellas. Quiero hablar de algo de lo que carecen ambos: el pudor.

Palabra extraña a la sociedad actual. Estoy convencido de que muchos jóvenes (y no tan jóvenes) de los del botellón, discotequeros y otras tribus urbanas ni siquiera conocen el significado. Pero tampoco quiero pararme a deliberar sobre ello de forma genérica.Mi deseo es hablar del pudor entre los católicos. De lo fácil que se está convirtiendo en transgredir las mínimas normas de decoro en el vestir y en divertirnos. La comodidad se ha adueñado de muchos de nosotros.

Cuando mi esposa y yo relatamos a nuestros hijos los días de ventilador, televisión en blanco y negro, viajes largos en coche sin aire acondicionado, vida sin móvil y sin ordenador, cartas manuscritas, trajes y vestidos nuevos para los domingos y fiestas, baños con manguera o en lebrillos enormes de barro que nuestras abuelas tenían en el patio,  del hombre del tiempo que dibujaba su predicción en una pizarra, y tantas otras anécdotas que formaban parte de nuestra vida, hacen que sus caras reflejen una sonrisa de incredulidad.

La rapidez de los avances técnicos hace que todo ello parezca más antiguo, cuando en realidad está todavía muy cercano.Ha sido muy fácil adaptarse a las novedades, todo se ha presentado placentero y apetecible. A su vez el bienestar que el progreso ha traído consigo ha hecho ir tirando muros ideológicos, libertades incontroladas y pérdida de la moral .

Cada Verano nos trae su canción, su slogan y su novedad.La comodidad es la reina de estos días. Así que cada vez nos encontramos con más gente que se va despojando de todo aquello que le molesta, porque el calor se hace insoportable. La vestimenta nos habla de lo que hacemos, nos enseña si estamos en una celebración, si practicamos deporte, si estamos en casa, etc. Pero lo cierto ,es que cada vez más nos topamos con gente vestida de cualquier forma en cualquier sitio. Me ha dañado a la vista encontrar a personas con chanclas y bañador en un velatorio . Hombres con camiseta de tirantes y pantaloncitos asistiendo a un pleito en el juzgado. Trabajadores sin ropa de cintura para arriba . La horrible y espantosa moda de enseñar los calzoncillos y la ropa interior femenina por encima de los pantalones, etc. Francamente ,tengo que gritar que me molesta y mucho.

Conozco el comentario que alguno me reservará : “ que cada uno vaya como quiera”. Éste es uno de los males de esta sociedad :la libertad entendida como libertinaje. Soy un hombre que admira y busca la belleza en todas sus formas , y en la calle cada vez cuesta más encontrarla.

Pero lo que me duele profundamente es la moda que se está implantando de forma alarmante entre los que se declaran católicos practicantes. Se entra en una Iglesia y se asiste a Misa vestido de cualquier forma: en bermudas, en tirantes, en chándal. ¿A quién se le ocurriría presentarse con estos atuendos en una boda, de visita, a una reunión, a una entrevista de trabajo? Los católicos no podemos banalizar a Dios . “EL ES EL QUE ES” : ¡DIOS!.Basta observar a los creyentes de otras confesiones religiosas, para maravillarse ante el respeto y devoción que profesan al Ser Supremo.

El Santo cura de Ars, vivía personalmente en una pobreza extrema, pero siempre quería lo mejor para el culto a Dios.Lo más hermoso,sin importar el precio, al igual que San Josemaría . Así lo han entendido los artistas, creando grandes obras, reconociendo la majestuosidad y belleza que Dios se merece. No podemos entrar en la Iglesia de cualquier forma. Allí está lo más grande de este mundo, allí se va a rendirle culto .

Nuestro vestir , nuestro comportamiento debe ser de respeto colosal . Me invade la paz al contemplar todas las reverencias , que en modo pausado realizan judíos, musulmanes, budistas, y otros cuando dedican su tiempo a la oración. Nos queda mucho que aprender de su porte exterior. He visto a gente enfadada porque en la basílica de San Pedro y otras iglesias no les han dejado entrar en bermudas o tirantes.No distinguen un lugar de culto de un museo o una exposición. Quieren contemplar la belleza sin respetar su Valor y sacralidad. No podemos adoptar la falta de pudor .No podemos apartarlo de nuestra vida. Nuestra coherencia con la Fe ,debe estar desde la cabeza hasta los pies.El pudor no tiene vacaciones.
Angel ST

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