La luz de los enfermos


A medida que pasan los años, voy comprobando cada vez más ,una gran realidad para todos los creyentes. El sufrimiento nos acerca a Dios. No quiero explayarme en esta afirmación. Hoy os presento una carta recibida. La de una amiga que vio como su vida cambió en un instante. De una cena divertida en nuestra casa por su embarazo , pasamos a una noticia que cambiaría muchas cosas en nuestra relación amistosa. Diagnóstico : Cáncer de mama. Tiempo de embarazo : casi 7 meses.

Un día comenté a mi esposa: “ cuántos cánceres han traído la fe “ éste ha sido uno de ellos. Una conversión capaz de asombrar enormemente, a los que desde hace tiempo tenemos el don de poseerla. Hemos visto esa transformación de manera en la que se palpa la ternura de todo un Dios que en la prueba, en el dolor, va dando luminosidad en lo más profundo del alma.

Cada año nuestra amiga agradece al Señor lo que ha hecho en ella. Os dejo con el testimonio de este año, y la alabanza al Señor por toda la misericordia que derrama en sus criaturas.

El pasado 24 de Octubre Aina cumplió 4 años y junto a ella yo también. Es un angelito al que le encanta la pintura, cuando tiene oportunidad está dibujando, coloreando… nuestras mesitas están llenas de sus dibujos y siempre que quedamos con alguien piensa en regalarle un dibujo de los suyos. También ha descubierto la fotografía, en mí móvil están fotografiadas por ella todas sus muñecas (que ella les llama sus hijas) y las mejores fotos que tenemos en nuestra cámara son de ella, a nosotros nos encuadra y sabe captar el momento emoción. Doy gracias a Dios por cada segundo que me regala junto a ella poder verla crecer, aprender, soñar….

El pasado agosto fuimos a Ávila y sin que estuviera en nuestros planes visitamos una Iglesia donde nos informó una amable monja dominica que en su interior estaba enterrada la mujer de Adolfo Suárez, Amparo Illana. Y que muchas mujeres afectadas de cáncer de mama peregrinaban hasta allí se arrodillaban y pedían la intercesión de Amparo en su curación. Hasta hace unos días no he tenido el valor de leer el testimonio que dejó escrito su hija Mariam quizás por la similitud del encuentro con la enfermedad (ella estaba embarazada cuando le diagnosticaron cáncer de mama), por el desenlace de su enfermedad, por recordar sufrimiento y dolor… quién sabe por qué. Pero después de haber estado en Ávila y por providencia divina haber tenido esta experiencia pensé que en el momento que volviera a encontrarme con el libro de Mariam (Mariam Suárez Diagnóstico cáncer, mi lucha por la vida) debía leerlo. Así que un día que entré en una librería para comprar otras cosas me dí cuenta que tenía el libro de Mariam entre las manos y pensé ahora es el momento de leerlo. En el libro he aprendido infinidad de cosas, he recordado otras. Es de una valentía extraordinaria plasmar tú propia experiencia pero el fruto que puedes lograr con este acto puede ayudar a tantas personas que vale la pena el compartir la experiencia. Pues en el libro también he leído un párrafo que desde hace mucho tiempo me lo repito y lo siento cada día:

“cada mañana, al despertarme, doy gracias a Dios por el regalo de un día más e intento no preocuparme por lo que pueda pasar más adelante. Valoro y disfruto todo lo que tengo, pero sin olvidar que hubo un tiempo en el que casi lo perdí. Eso hace que valore más ciertas cosas que antes no me parecían tan importantes” (Pág. 199).

Llevaba días queriendo compartir estas líneas que mejor día que hoy el día de Todos los Santos (La Iglesia celebra hoy la festividad de todos aquellos que nos han precedido en su marcha a la Casa de Padre, y que ya están disfrutando de la presencia de Dios cara a cara. Es decir, todas aquellas personas anónimas que ya son santos) para que todos aquellos que partieron y que entregaron su gran sufrimiento puedan descansar en paz y se hayan ganado el cielo. Y como dice Adolfo Suárez en el Prólogo según Víctor Frankl “vivir es sufrimiento, sobrevivir es encontrar sentido al sufrimiento”. Que todos los enfermos del mundo encuentren luz y esperanza en su lucha diaria.


8 comentarios:

  1. Hola Angel.
    Confesarte que mi mquerida madre sufrió esta enfermedad antes de venir al mundo cuando tenía ella 47años,... sin un pecho y tan mayor, hoy día cualquier médico le podría haber dicho que me abortara, pero gracias a Dios y a mi MADRE, aquí estoy.
    En mi grupo de matrimonios "BELEN", hemos tenido a una hermana con el cancer de mama, se lo dijeron en diciembre pasado, ha pasado por la quimioterapia y despues por la radio, ha sufrido mucho pero siempre ha estado alegre, con una sonrisa y con la oracion personal y de toda la comunidad.
    Le tenías que dar 50 sesiones de radio y gracias a Dios le han dado 27, pues no veian tumor ninguno... ha vuelto a nacer como el testimonio que presentas.
    BENDICIONES.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por esta entrada, creo que la imprimiré para leerla de vez en cuando. No es exactamente mi caso, pero también requiere un cierto "aprendizaje".

    ResponderEliminar
  3. Hoy tratas de un tema tan profundo que no me atrevo ni a comentar. Puede que algún día lo haga contando mi experiencia personal. Hablando de libros, me impresionó mucho cuando leí Cartas desde el dolor, de Emmanuel Mounier. Habla este filósofo de cuando llegaba a casa tras un viaje y se acercaba a la habitación de su hija (una niña que había sufrido una encefalopatía y había quedado seriamente dañando el cerebro). Dice que se acercaba a su cuna como quien se acerca a un lugar sagrado donde se venera un gran misterio. Pienso que es una buena definición del sufrimiento.

    ResponderEliminar
  4. Querido amigo, este testimonio emociona, desde luego el Señor tiene caminos extraños para manifestar su AMOR por nosotros, que duda cabe que el DOLOR (la cruz) es uno de los más eficaces. Mi madre también pasó por eso y lo superó, murió hace ya algunos años, pero recuerdo que también supo llevar con mucha dignidad cristiana todo aquel trance.
    Las mujeres (el sexo fuerte) son muchas veces, el ejemplo de aceptación ante el dolor, que a veces a los hombres nos falta.
    Me ha hecho mucho bien este post.
    Agradecido siempre, recibe un cordial abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Es tan cierto, Ángel,

    ¡cuántos maestros espirituales han hablado de la enfermedad como camino del alma!

    Por cierto, yo ando algo averiada, estoy con lumbago (voy estando mejor...) pero no aguanto mucho sentada... así que mis comentarios si breves, dos veces buenos ;=), igual que los minicuentos que ya veo que te gustaron...

    Gracias por estar siempre ahí, querido Ángel...Un abrazo enorme para tí y los tuyos

    ResponderEliminar
  6. Un testimonio edificante, gracias Ángel y un beso enorme para tu amiga.
    Muchas veces consideramos absurdo escribir pero hace un gran bien
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. La muerte, siempre presente. El dolor, el sufrimiento. Que gran tema para debatir. Dicen que las enfermedades muy dolorosas las envia Dios (en algunos casos) para ahorrar purgatorio.

    ResponderEliminar
  8. ¡Hola Angelito!

    Sólo desde la cruz se puede entender el sufrimiento. Me he quedado impactada con el comentario de Elige: "un lugar sagrado donde se venera un gran misterio"... uff

    Abrazos!! ya estoy wena del todo :)

    ResponderEliminar