LO QUE CUENTA ES EL AMOR


Casi es imposible escaparse ,de la que llaman prensa rosa, también los periódicos de tirada diaria han creado su sección. Y no es difícil encontrarse con titulares que llaman la atención y que arrastran a su lectura. Así, es fácil en el mundo de los famosos y de la llamada Jet Set , enterarse de vidas humanas, que van castigándose hasta su destrucción. Siempre me surge la misma pregunta ¿porqué, si aparentemente lo tienen todo?...

Cuentan de Cristina Onassis, que fue una mujer muy desdichada en su vida. Una idea la atormentaba continuamente, consiguiendo llevarla a un estado de tristeza profunda, desconfianza, y fracaso. No dejaba de plantearse, si los que la rodeaban la querían por ella misma o por su inmensa fortuna. ¡Qué sensación de soledad debe experimentar quien así vive! ¿Dónde se colocó el amor? ¿Quién se lo ofreció? ¿Cuántas veces lo buscaría? Seguramente pensó que nadie le amaba de verdad, y ese conocimiento le torturó hasta rendirse. ¿Les ocurriría lo mismo a Marrilyn Monroe, Elvis Presley, Michael Jackson?… A todos les apuntaron con el suicidio.

Tener o ser. ¿No nos hemos planteado en más de una ocasión esta pregunta? Aparentemente, diríamos sin pensarlo que sí. La experiencia, que se va convirtiendo en mi compañera de viaje en este mundo, y a la que hago caso, cada vez más, me dice que aún hay muchos estancados en la importancia del tener. Todavía se clasifican y valoran a las personas por sus títulos, estudios, posición social y económica, profesión, belleza, inteligencia, etc.

Existe la necesidad de sentirse importante. Plasmar primero los conocimientos: formación y titulación, antes que las virtudes. Subsiste la necesidad de decir lo que poseemos, aún sin ser preguntados.

“¿Y tú a que te dedicas?” ¡Cuántas veces se convierte en la pregunta principal!. Y si no está al nivel esperado, no interesa, se arrincona, se olvida…

No se mide la honradez, la simpatía, la bondad, la generosidad, la solidaridad, la vida familiar. Todo eso queda muy bien, si detrás están las licenciaturas, máster y doctorados. Si son inexistentes, las mismas virtudes quedan apagadas, pasando a ser “buenas personas”. ¡Benditas buenas personas!

He vivido muy de cerca, como una madre aconsejaba a su hijo pequeño, las amistades que debía elegir, interesada en la posición social de sus padres. He contemplado a padres, presionar a sus hijos para abandonar a quienes querían, sin importarles el amor que se profesaban y las cualidades personales de cada uno. He observado con impotencia, humillaciones en la manera de tratar a subordinados. Me entristece profundamente, cuando a mis oídos han llegado las palabras: “es un simple (lo que sea).”"Si no es nadie"¿Cómo se atreve en su posición?”

He visto arrogancia, ignorando la presencia de personas que cumplían con su deber, pasando delante de ellos como si un ser etéreo ocupara su puesto. Trabajos clasificados de humildes , quitándoles cualquier valor que un trabajo decente lleva consigo, sin importar la humillación, el sacrificio, la entrega, la dificultad y la necesidad de realizarlo.

Cuando se lee a Santa Teresita de Lisieux en “Historia de un alma”, uno queda conquistado con la espiritualidad de abandono, reconocimiento de la pequeñez y confianza en Dios. El amor a las cosas pequeñas e insignificantes. Llegar a suspirar, para ser olvidada por los demás, aceptar y buscar con gusto las humillaciones que le llegaban. Llegar a escudriñar lo más humilde y bajo para sentirse nada. ¿Qué somos ante Dios? “Almas pequeñas”,¡ pequeñísimas!

Otra gran santa: Teresa de Calcuta, nos decía esta bella frase: “No importa lo que hagamos, sino el amor que pongamos en ello”.

Jesús nos dejó estas grandes palabras: “No he venido a ser servido, si no a servir" Mc.10-35-45

¿Nos quieren de verdad por lo que somos, o por lo que tenemos? Si la respuesta es lo segundo, os aconsejo que cambiéis de amigos. ¿Queremos por lo que son o por lo que tienen? Si es lo segundo, hay que leer más el evangelio, frecuentar lo sacramentos y ¡Vivirlo!
¡Alabado sea Jesucristo!

17 comentarios:

  1. Pues si, dices verdades como Templos Angel....Yo me he preguntado porqué siempre es el mismo dilema ser o tener....y hasta que no me he encontrado con Jesus no he sabido qué es lo que yo misma buscaba....yo he tirado mas por los afectos...y han sido un suplicio cuando estos me esclavizaban....me va desenrredando de ellos el Señor o mejor ponerlos en El...entonces la cosa cambia del todo. Mi Teresita de Lisieux...lo que esta mujer me ha enseñado a través de su librito ...ha sido una Gracia inmensa...me puso la santidad al alcance de mi mano, y me enamoré de este deseo ....vivir para adquirirla un poquito mas cada dia, esa es mi meta.un Buen dia te deseo, que disfrutes de la Gracia que hoy te daré el Señor....

    ResponderEliminar
  2. Qué bien le sienta al alma pasarse por aquí. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  3. El mundo te pide que "tengas" y el Amor que "seas" ese es nuestro combate y tenemos a muchos santos que nos ayudan a seguir a Cristo, gracias por esta entrada de hoy Angelo, un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Maravilloso , maravilloso. Muchas gracias.
    Belén

    ResponderEliminar
  5. Este post, ha logrado arrancarme las lágrimas y la oración... solo puedo agradecerlo.
    ABRAZOS.
    oFF. Espero q los trabajos de formateo sean rápidos y fructíferos.
    ABRAZOS BIS.

    ResponderEliminar
  6. Esta es mi asignatura pendiente. Dios me regala Ser y yo necesito mas fuerza para no derrochar ese SER por un tener mundano...
    entre otras cosas tener simpatia de otras personas ante el dolor de ser, tener comprension..

    Me gusta mucho la ORACION de SAn FRancisco:

    Que no busque tanto
    ser entendido como entender,

    ser amado, como AMAR
    ser perdonado, como perdonar

    Me encanta el comentario de Gosspi

    ResponderEliminar
  7. Me ha gustado mucho esta entrada tuya Angelo. Cada vez que me paso por tu blog es como ir a casa de uno de esos seres queridos en los que te reciben y te sientes como en tu propio hogar. Yo me he sentido muchas veces humillada entre los grupos que he estado, por no tener estudios y porque no llegaba al nivel intelectual de mis amigos. Fui una joven acomplejada, por eso y por mi posición social, gracias a Dios me salió al encuentro Jesucristo que me ha ido demostrando cuales son los valores que no han de faltarme.
    Y hoy en dia me alegro,porque no me humilla el explicarle a mi hija que no soy inteligente y que no se tantas cosas como ella necesita que yo le explique. Le pongo los medios para que aprenda y los valores que son necesarios.
    Y aunque ahora estamos en paro mi marido y yo y subsistimos con dificultad, pese a mi lucha interior, me alegro.Porque cada dia descubro mas el amor de Dios y su providencia y eso no lo podria aprender de otro que no fuera Jesucristo, manifestandose en personas que son más de lo que tienen. Un abrazo para ti y los tuyos.

    ResponderEliminar
  8. Menuda gran entrada Ángelo. Y vaya preguntitas haces chiquillo. Está claro que el evangelio te puede obligar a frenar en seco y a partir de la respuesta comenzar una nueva ruta en la Él guíe nuestra existencia, ¿Él porqué me quiere tanto puesto que ni soy ni tengo?. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Qué buena reflexión nos haces para comenzar la semana. Me alegro mucho de haberme cruzado contigo en mi camino.
    (Te escribí un correo al email que aparece en el perfil pero no debes haberlo leido.)

    ResponderEliminar
  10. Angelo,gracias por ponernos los pies en la tierra.

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  11. El único amor absolutamente incondicional y gratuito es el de Dios, por mucho que lo intentemos -¡y lo intentamos, desde luego!- Experimentar y vivir desde esa Verdad es la oración para mí, y esta experiencia nos devuelve a nuestra dignidad originaria, con la que nos creó Dios, y nos permite creer en nosotros mismos de un modo especial, como sólo Dios lo hace, a la vez que sólo desde ella podemos tener entrañas de misericordia, mirar al errado de un modo más próximo a como lo mira Dios, no los hombres.

    Y así vamos caminando en la pureza de intención, en la que, conforme más entramos, más vemos nuestras intenciones legítimas mezcladas con otras más teñidas de necesidades de afecto, de ser valorado/a, etc; y poco a poco y desde aceptar la verdad del momento, se nos afinan los sentidos de ver con los ojos y el corazón de Dios, desde su delicadeza y su absoluta y eterna fe en nosotros.

    Y observando el grado de pureza de intención en nosotros, nos volvemos más humides, nos vemos en nuestra verdad, la afinamos un poquito y seguimos adelante, no permitiéndonos así como así juzgar la de los demás, pues todos somos caminantes, cada uno en su momento y en su etapa, y sólo Dios es Bueno.

    Quizás me ha salido hoy el comentario muy serio, pero así ha sido. Besicos y, Angelo, paciencia con tus inconvenientes informáticos; te agradezco y agradecemos que sigas ahí a pesar de todo, puntualmente y con la riqueza y profundidad habituales de tus entradas.

    ResponderEliminar
  12. Sólo le pido al Señor tener la humildad necesaria en cada momento para hacer lo que hay que hacer por Él y no poner etiqueta a nada ni a nadie.

    Gracias Ángel, preciosa tu entrada como siempre.

    Un abrazo y feliz tarde para todos.

    ResponderEliminar
  13. Que hermoso escrito.
    Que no contaminemos el amor con otros intereses.
    Me invita a reflexionar mucho y a poner en práctica algunas cosas.
    Feliz Semana te de Dios.
    Gracias Ángel!

    ResponderEliminar
  14. No dejemos de ser esa gota en el océano que hace falta para que nuestro entorno no se deshumanice...

    ResponderEliminar
  15. En el ambiente educativo en que me desenvuelvo he visto esas actitudes, sobre todo en los niños en el que demostrar el poder en el tener pareciera el culmen de su felicidad. ¿De donde tomaran ese modelo?
    lamentable pero hay familias de familias donde las virtudes están ausentes totalmente. La lucha contra esos antivalores es dura y solitaria.
    Gracias Angelo por visitarme. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Impresionante, Ángel, por lo profundo y sincero, Quienes eligen el "tener" no aman a las personas, aman las cosas. Sólo el amor de persona a persona dura hasta más allá de la muerte, igual que la amistad.
    un beso muy grande

    ResponderEliminar
  17. Precioso.
    Me encanta Sta Teresa, Sta Teresita y la Madre Teresa de Calcuta.
    Todas me enseñan, cada una a su manera, a servir y a amar.
    A amar y a servir y a dejarme amar por Dios.
    Para no olvidarlo nunca
    Gracias Angel

    ResponderEliminar