DOMINGO DE CINE Y ...


La película se basa en la historia real de Li Cunxin, adaptada de su autobiografía “Mao’s last dancer”, que cuenta cómo, en pleno caos de la Revolución Cultural China, Cunxin tuvo que dejar a los suyos, una familia de campesinos, para embarcarse en un asombroso viaje que acabó encaminándole hacia la libertad y el triunfo personal. La película nos relata cómo Li superó la adversidad, y cómo descubrió y exploró sus habilidades naturales y su gran talento como bailarín clásico. Para ello, no sólo tuvo que lidiar con sus propias limitaciones físicas, sino también con el castigo que le impuso el desconfiado gobierno chino tras su deserción a Estados Unidos.

Desde el momento en el que ustedes, queridos espectadores, ocupen sus butacas asistirán a un grandioso despliegue estético en el que la fotografía de Peter James realza de forma precisa la ya de por si sublime plasticidad de la danza, con cantidad de guiños a la imaginería totalitaria, algo que ya habrán podido apreciar en el mismo cartel de la película.


El conflicto que mueve constantemente la trama es el existente entre política y arte. ¿Debe ser el arte un instrumento al servicio de una ideología? ¿Son los artistas marionetas en el juego político? ¿Cuáles son los réditos propagandísticos que obtienen los países de las hazañas de sus bailarines, pintores, deportistas…?

El film es emotivo, con un final apoteósico, ciertamente melodramático pero contenido, y ofrece una mirada última positiva y superadora de desencuentros. El ritmo del film puede resultar irregular, quizá debido a las secuencias de bailes (El lago de los cisnes, La consagración de la primavera,…)

Es cierto que Beresford no se luce especialmente en la puesta en escena, y que un realizador más inspirado le habría sacado más partido. Pero el film tiene momentos emotivos y además ofrece un convincente retrato de la China totalitaria de los años de Mao y posteriores. (cinemanet)

1 comentario:

  1. Gracias Angelo por recomendarnos esta pelicula,yo segurísimo que la disfruto mucho,recordando mis años de ballet,que por cierto fueron unos cuantos,en concreto 9.
    Me gustaba mucho,a pesar del sacrificio y disciplina tan grande que conlleva la danza.
    Luego tuve que dejar de bailar,ya que me quitada mucho tiempo de estudio,en fin...que años aquellos.

    Un cordial y cariñoso saludo.

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