ME HAN DICHO


Comentaba la semana pasada,  las veces en que rodeado de belleza, me era fácil imaginar lo que debe ser el cielo. Así también, ante la fealdad y tenebrosidad de  algunas cosas contempladas, me traslada a un mundo infernal del que no me gustaría formar parte.

Otro de los lugares que visitamos en estas vacaciones, sin estar programado,  fue un museo ,que nos llamó la atención cuando vimos el cartel de entrada. “Museo de torturas de la Inquisición. Al introducirnos en él, me sorprendió que la música ambiental, fueran unos cantos gregorianos ;no me gustó nada, que se relacionara una cosa con la otra, cuando el canto gregoriano es un belleza de oración que se eleva a Dios. En fin, la manía de mezclar churras con merinas. Una vez dentro me dí cuenta de que poco tenía que ver con el título que se utilizaba como reclamo.Más bien era un museo morboso de las atrocidades que se practicaban en la edad media.  Pero bueno, ha servido para que traiga al blog un post sobre las leyendas negras que rodean a la Inquisición. Y aquí tengo que decir lo de siempre. Mucho bla,bla, de gente que ni siquiera se ha interesado por informarse personalmente. El “me han dicho “ es la gran autoridad en la materia.

Me gustó un artículo, firmado por Tomás Alfaro Drake, así que lo dejo en manos de un entendido. Al menos para darnos cuenta de que todo lo que dicen, no es todo lo que pasa

Cada cierto tiempo, con una frecuencia aproximada de un año, alguien que sabe mi adhesión a la Iglesia católica me restriega por la cara el tema de la Inquisición. Y no se lo reprocho. Es algo que debe salir a la luz. Ayer fue ese día. Y como católico, hijo de la Iglesia católica, no puedo hacer más que lo que hizo el Papa Juan Pablo II. Reconocer que fue una barbaridad y pedir perdón histórico:


Cuando se habla de las ejecuciones de la Inquisición hay que distinguir dos áreas completamente diferentes. Las brujas y los herejes.

Empecemos por las primeras. En la Europa de los siglos XIV al XVIII, una mujer con un comportamiento algo extraño, que chocase a sus paisanos, era inmediatamente tachada de bruja. A partir de ese momento, no había desgracia que ocurriese en el pueblo, que no se le imputase a ella. La cosa solía acabar en linchamiento. No hay manera de saber cuantas pobres mujeres acabaron su vida así. Pero si hablamos de condenas por brujería llevadas a cabo por tribunales sí hay estimaciones. Se cree que en todo el mundo, desde Rusia hasta América, desde Escandinavia hasta España, desde 1325, fecha en que un tribunal condenó a muerte por primera vez a una bruja en Irlanda, hasta 1782 en Suiza, última condena a una bruja, se mataron unas 60.000 brujas. En estas condenas entran tribunales eclesiásticos, católicos y protestantes, civiles reales o locales, etc. Pues bien, de estas muertes, «sólo» unas 7500 lo fueron por la Inquisición. También hay que reseñar que en algún momento entre 1605 y 1621, que fue el periodo del pontificado de Paulo V, este Papa prohibió la pena de muerte para las brujas. Es decir, la Iglesia católica suspendió esta barbarie más de 160 años antes de la última ejecución «legal» de una bruja en el mundo. Por otro lado, la inmensa mayoría de los juicios a brujas llevados a cabo por la Inquisición acababan en absolución y, con toda seguridad, una persona que era acusada de brujería por el vulgo, juzgada por la Inquisición y declarada inocente, se salvaba del linchamiento porque, a partir de ese momento estaba protegida por el tribunal que la había absuelto. 



Se puede afirmar, sin lugar a dudas, que la Inquisición salvo muchas más vidas de supuestas brujas que aquellas a las que condenó. La cifra de 60.000 brujas ejecutadas en ese tiempo es estimativa. No así la de las juzgadas y ejecutadas por la Inquisición, puesto que todos y cada uno de sus procesos están debidamente documentados, cosa que no ocurría con el resto de los tribunales. De lo que no cabe duda es de la burda y malintencionada mentira de un estúpido y tendencioso «bestseller» que dice que la Inquisición quemó a seis millones de brujas. Sin embargo, hay que decir que, en una época como aquella en la que la superstición era moneda corriente, se daban algunos casos de auténticos asesinatos rituales —como sigue ocurriendo hoy en día. Con altísima probabilidad, los casos de condena de la Inquisición respondían, en la inmensa mayoría de los casos, a éstos.

No obstante, sigo diciendo lo que dije al antes; el número de casos debió ser CERO y por eso la Iglesia ha pedido el perdón del que hablé al principio.

Si hablamos del caso de herejes, las cifras son muchísimo más bajas, aunque también mucho más injustas, puesto que hablamos de condenar y matar a alguien por sus ideas y creencias. Sin embargo, todo hereje se podía salvar de la muerte abjurando de sus ideas. Cierto que esto es una afrenta a la dignidad, pero en cualquier caso no es lo mismo que matar. Sin la menor duda, la Inquisición vino a hacer que las condenas por herejía, que existían antes que ella, fuesen menores, al ofrecer muchas más garantías procesales que cualquier otro tribunal. Desde luego que esto no elimina la responsabilidad de la Iglesia y, por eso, otra vez, la petición de perdón.


Es verdad que el método de ejecutar las penas, la hoguera, era brutal. Pero conviene recordar que era un método civil, previo a que existiese la Inquisición. En el año 1220, doce antes de que se fundara la Inquisición en 1232, Federico II Hoffestaufen, emperador de Alemania, poco amigo del Papa, excomulgado por él, hizo extensiva a los herejes la muerte en la hoguera que era un método de ejecución civil corriente. Sabemos, por ejemplo, que el Dante, tras ser expulsado de Florencia por las rivalidades políticas entre las facciones de los «bianchi» y los «neri», fue condenado a morir en la hoguera si volvía a su ciudad natal. También hay que decir que en casi todos los casos de la Inquisición se mataba a los condenados en la picota, antes de prender la hoguera, evitándoles el horrible sufrimiento.

Había muchos tipos de cuestiones, además de la brujería y la herejía, por los que una persona podía ser juzgada por la Inquisición o por otro tribunal. La seguridad jurídica y procesal que ofrecían los tribunales de la Inquisición eran mucho mayores que los de cualquier otro. Por eso cualquiera que pudiese elegir ser juzgada por un tribunal de la Inquisición o por otro, prefería serlo por el primero.

Debo hablar aquí de la tortura. La tortura era, en esas épocas, un medio procesal tan corriente como brutal. Pero, una vez más y sin que esto sirva de excusa, porque su uso debió ser CERO, la Inquisición la utilizaba de manera menos frecuente que cualquier otro tribunal. Era el único que distinguía entre «territiorealis» y «territioverbalis». Al acusado se le mostraban primero los instrumentos de tortura —que también habían sido «diseñados» por los poderes civiles— y se le daba un tiempo para reflexionar. Esto era la «territioverbalis». Sólo después de un tiempo, si el reo persistía, se le aplicaba la «territiorealis» que era la aplicación real de la tortura. Ningún otro tribunal daba esta oportunidad y, en cualquier caso, para llegar a la «territioverbalis» la Inquisición era mucho más escrupulosa que cualquier tribunal para aplicar la «realis». Repito, y lo haré hasta la saciedad, que esto no es, de ningún modo una excusa. La tortura debería haber sido un método procesal totalmente prohibido por la Iglesia. Por eso, una vez más, la petición de perdón. Pero estimo imprescindible evitar el error de óptica histórica de juzgar una época con los raseros de otra.


En otro orden de cosas, no deja de sorprenderme que los que atacan a la Iglesia por la Inquisición no tengan ojos para ver a la Iglesia desde otra perspectiva. Durante siglos, la Iglesia ha sido la educación pública, la sanidad pública y la prestación social pública a los desvalidos. Aún hoy, si uno busca en un mapamundi —o en una ciudad opulenta— quién está al lado de aquellos con los que nadie quisiera pasar una hora, verá que los que están allí son, en su inmensa mayoría, católicos. Y que dicen estar allí por Cristo y que es la Iglesia católica la que les da a Cristo y, con Él, la fuerza para estar allí. No un año ni dos, sino toda la vida. Así que me parece que —nobleza obliga— también los aquejados por esta extraña ceguera selectiva deberían pedir perdón a la Iglesia por ella.

¡Alabado sea Jesucristo!

10 comentarios:

  1. Yo soy historiadora y algo sé de la Ingquisiciòn.

    En primer lugar, que no podemos juzgar la historia. Nadie se pone a decir lo bestias que eran los cromagnones.

    La Inquisición, fue fruto de su época, en las que las torturas eran lo más normal del mundo. Es decir, si fuéramos en una máquina del tiempo y preguntáramos a un ciudadano de esa época y le preguntáramos què le parecía, habría dicho que era normal.

    Otra cosa es la leyenda negra española, que fue propiciada por los ingleses, y que da una cifras irreales de los juicios y muertes.

    Los protestantes, quemaron muchas más brujas, pero como escribieron la historia ellos, las llamas nos van a nosotros. Y aquí, que tendemos a echarnos mierda sobre nosotros mismos, pues ala.

    Pero fijándose bien, desde la época en que la gente gritaba en el Circo a los gladiadores, no hemos cambiado gran cosa. Los seres humanos somos sangrientos, nos gusta la tortura. Y ahora nos echamos las manos a la cabeza con el asunto de la Inquisición, pero seguro que algún tatatatatatarabuelo habría denunciado a alguien al Tribunal.

    Perdón por mi extensión. Me puede mi vocación historiadora

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  2. Angelo,gracias a Dios todas esas atrocidades ya pasaron.En 2000 años que tiene la Iglesia Católica,ha cometido errores pero a día de hoy,no se puede negar la maravillosa labor que hace nuestra Santa Iglesia.

    De todas formas,es que hay personas que se empeñan en vivir con la mirada hacia atras,y de ahi ya no las mueves,solo ven lo malo,su ceguera no les deja ver mas allá.Tambien a ellos tenemos que perdonar y disculparles porque no saben lo que dicen.

    Un cordial y cariñoso saludo.

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  3. Gracias por traernos este documento tan esclarecedor. "Los que SÍ saben lo que hacen" y además lo hacen adrede, son los que mezclan el gregoriano con la tortura, y asocian a la religión CATÓLICA con prácticas brutales. Ciertamente juegan con el triste hecho, de la "comodidad" de la gente, del aburguesamiento de los que se conforman con comer y "tragarse" todos los que les echen en el plato. Sin contrastar NADA, sin querer documentarse posteriormente. Antes los analfabetos eran los que no sabían leer, ni escribir, ahora (que tienen mucho más "delito") son los que NO quieren leer y se satisfacen incluso con la mentira.
    Este artículo, extraordinariamente fundamentado, desvela la verdad y descubre las trampas de algunos. Esos mismo, que efectivamente después de exigirle tantos perdones a la Iglesia, deberían hacerse ver la viga del ojo propio, pero su ceguera y su orgullo cerril no les deja ver más allá de sus napias. Y eso si que es una tortura.

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  4. Buenos días Ángelo. Que el gregoriano ambiente la atmósfera inquisitorial explica muy bien lo deformado que vemos la realidad cuando nos interesa verla de una manera concreta. Cuando me dicen "me han dicho" pregunto ¿Quién "ha dicho"? y según la calidad del testigo obro en consecuencia ó abro el otro oído para que salga pero jamás la boca.Un abrazo.

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  5. Me gusta mucho tu entrada Angelo. Vuelvo a reiterarme en que la ignorancia mata al hombre.
    No tenemos conocimientos de la verdadera historia, vemos una pelicula cualquiera y ya usamos como verdad el mensaje recibido. Esto es un ejemplo que yo estoy cansada de ver. Y eso que yo no tengo estudios y se que soy una gran ignorante de muchas cosas, pero al menos no caigo en el absurdo de otros que defienden sin saber. Por eso hoy me gusta mucho, como casi siempre tus entradas son constructivas y casos como este hasta educativas, al menos para mi.
    Gracias un beso.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. "Se cree que en todo el mundo, desde Rusia hasta América, desde Escandinavia hasta España, desde 1325, fecha en que un tribunal condenó a muerte por primera vez a una bruja en Irlanda, hasta 1782 en Suiza, última condena a una bruja, se mataron unas 60.000 brujas." Hecha la división sale un total de 131 personas por año, juzgadas y condenadas a morir.

    ¿Tenemos presente el número diario de asesinatos, sin juicio previo, de bebes no nacidos en el mundo?

    Cuando sale el tema de la Inquisición, que suele ser cíclico, me entran ganas de reir.

    ¿Miramos para atras para distraernos del presente?

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  8. Te quedó muy buena la entrada
    Ahora hay torturas menos visibles, pero más crueles y nadie dice nada,
    ejem. el aborto, la eutanacia y más perversidades.
    Una vez ví una exposición parecida que se llamó instrumentos de tortura, pero nada más ví el principio me pareció que ver aquello era morbo.
    DTB!!

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  9. Ya conocía esta información pero GRACIAS por traerla a tu blog e informar a la gente.
    siempre tan acertado, Angel.

    GRACIAS DE NUEVO

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  10. Le he dado una mirada por encima...prometo el fin de semana leer en profundidad!!!!

    Qué bueno es encontrar gente maravillosa en la red!!!

    Un abrazo,

    Inés María

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