QUEJA


Ciertas personas se quejan de que la Virgen no ha atendido sus ruegos y no les ha concedido lo que le habían pedido con fervor, a veces durante años. Estaríamos equivocados si ese fuese nuestro pensamiento. María es madre de verdad. Insisto: ¡Madre de verdad!

¡Los caminos de María son los caminos de Dios y no los nuestros! Un amigo me decía bromeando: “¡Si quieres hacer reír al Señor, cuéntale tus planes! Un testimonio, ocurrido en 1950, nos ilustra esto de manera muy especial.

Los comunistas habían ocupado Eslovaquia. Una noche de abril irrumpen en una casa salesiana y deportan a los religiosos. Entre los detenidos se encuentra Antón, un seminarista que desea ansiosamente llegar a ser sacerdote. Después de una tentativa fallida de fuga, lo encierran en la prisión de Leopoldov. Es confinado a una celda donde tan sólo puede caminar cuatro pasos para adelante y cuatro pasos para atrás. Es el desastre para él. ¿Y el seminario, y su sacerdocio? ¿Tendrá que permanecer durante años enmoheciéndose entre cuatro paredes y retrasando todos sus planes? ¿Podrá algún día volver a ver el color del cielo? En su profunda aflicción recuerda una palabra de Don Bosco que lo salvará: “Quien reza una novena a la Santísima Virgen tiene derecho a esperar un milagro”.


Antón cifra toda su esperanza en la Ssma. Virgen. Ella seguramente le abrirá la puerta, ¡ella encontrará la forma de hacerlo salir! Antón hace su novena, pero no ocurre nada, la puerta permanece cerrada. ¿Habrá rezado mal? Hace una segunda novena con redoblado fervor. Al noveno día, la puerta sigue cerrada. ¡No puede echarle la culpa a la Virgen! Lo intenta una tercera vez. Idéntico resultado, la puerta continúa bien cerrada. Sin embargo, algo ha cambiado en su corazón.

Sólo experimentaba una paz muy profunda, dirá más tarde. A pesar de que frecuentemente me desvanecía por falta de alimento, y que había bajado tanto de peso que perdía la conciencia de lo que sucedía a mi alrededor, experimentaba una real felicidad al seguir en vida bajo semejantes condiciones." Durante los interrogatorios me castigaban, me maltrataban, me humillaban, y sin embargo la paz, la alegría y la felicidad estaban dentro de mí. Me di cuenta de que si Dios estaba conmigo, todo lo demás me era indiferente, prisión o libertad, salud o enfermedad, pobreza o riqueza, éxito o fracaso. Tenía mucho tiempo y nunca había orado con tanto fervor”.

El milagro se había efectivamente producido, pero no como Antón lo esperaba. Él deseaba ser sacerdote. ¡María también quería esto para él, y aún con mayor fuerza que él! En efecto, unos años más tarde, cuando la puerta finalmente se abrió para Antón, pudo terminar su seminario y ser ordenado sacerdote. ¡Pero qué sacerdote! ¡Aquellos años de profunda amistad con el Cristo sufriente y con María habían hecho de él un testigo admirable, un santo discípulo de Don Bosco que irradiaba de tal forma la alegría de Cristo que obtenía increíbles conversiones a través de su ministerio.

María es poderosa. Debemos ser cuidadosos cuando le oramos, porque siempre atiende nuestros ruegos. ¡Y su respuesta supera con creces nuestros ilimitados horizontes!
¡Alabado sea Jesucristo!

15 comentarios:

  1. Muy bello relato. A mí me encantan las novenas, he conseguido grandes gracias por medio de ellas. Me han dicho que eso es devocionismo. Pobres! no saben lo que se pierden.

    ResponderEliminar
  2. Juntos (de nuevo) con Maria. El iniciador de este homenaje a la Madre ha vuelto... ALELUYA.

    ResponderEliminar
  3. Nuestra Madre Amantísima,siempre velando por nosotros,aunque dudemos,Ella siempre nos tiende su mano.Bendita sea por siempre.

    Un cordial y cariñoso saludo.

    ResponderEliminar
  4. Condivido, caro Angelo.
    Maria è sempre attenta e desidera il meglio per noi.
    Ave Maria, piena di grazia, il Signore è con te....

    ResponderEliminar
  5. Maria es de verdad poderosa, siempre està en mis pensamiento y Ella siempre me ayuda a superar los momentos de dudas.

    Siempre sea Alabado Jesucristo!

    Un grande grande abrazo, Angelo

    ResponderEliminar
  6. Preciosa historia, a todos creo que se nos han cambiado algunas veces ese plan "perfecto" que habiamos ideado, y puedo decir que el Señor siempre me sorprende y me sigue sorprendiendo! Ella mi madre me sigue llevando por Sus caminos. ¡Bendita sea!
    abrazos.

    ResponderEliminar
  7. Como madre, moriria por mis hijos. ¿Qué no haria una Madre que es La Perfeccion Pura? Por los que en ella buscan amparo.
    Agarremosno a Maria con todas nuestras fuerzas, porque solo una madre conoce hasta el ultimo de los resquicios de un hijo y sus necesidades.
    Un Beso, feliz fin de semana en familia.

    ResponderEliminar
  8. Gracias por recordarnos que debemos acudir a María. Besos.

    ResponderEliminar
  9. Emocionante y muy sentido relato para tomar buena nota La frase de que si quieres hacer reir a Dios ... me vino a la memoria esa pedazo de pelicula de Eduardo Verastegui ... "BELLA" ... que empieza con la frase comentada.
    Agradecido por lo que ya sabes, recibe un fuerte y cordial saludo, hermano.

    ResponderEliminar
  10. Gracias unidos en oración y ella cuide de usted y todos los que ama

    ResponderEliminar
  11. Preciosa historia,gracias por compartirla.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  12. Un relato muy bonito, Ángelo. Falta la segunda parte que probablemente desconozcamos para siempre: ¿Qué pasó con el corazón de los guardianes?

    ResponderEliminar
  13. Impresionante testimonio!!!

    GRACIAS

    ResponderEliminar
  14. "Si quieres hacer reír al Señor, cuéntale tus planes."; qué bueno, Angelo. ¡Dios, que tiene que ir corrigiendo los desvíos que sin darnos cuenta tomamos tantas veces...!

    Por otro lado, he encontrado un vídeo de una canción sobre María que conocí hace unos meses y es impresionante; a ver qué te parece:

    http://www.youtube.com/watch?v=AuX721m0_mE

    Se llama "Qué tendrás tú" y te digo dos estrofitas:

    "Qué tendrás tú,
    que tus ojos enamoran a Aquel que vivía en el Cielo;
    qué tendrás tú,
    que todo un Dios se hizo niño para dormir en tu pecho..."

    ¿Qué carita tendrá tan preciosa María cuando la conozcamos en el Cielo? No podemos hacernos ni idea, ojalá pudiéramos mirar ya por un agujerito...

    Besicos.

    ResponderEliminar