Quitar uno al año


Me recomendaron hace unos día,s una película , inspirada en la vida de San Alberto Hurtado. Para quien quiera visionarla puede encontrarla (aquí) .

Me llamó enormemente la atención, algunas escenas, donde se veía al joven Alberto, anotar en una pequeña libreta, los fallos que cometía, ante los que se supone, era su lucha diaria: Vencer los pecados capitales. 

El término "capital" no se refiere a la magnitud del pecado sino a que da origen a muchos otros pecados. De acuerdo a Santo Tomás (II-II:153:4) “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal”.  

Darse cuenta de las debilidades y  los defectos, y quererlos vencer, poniendo todos los medios a nuestro alcance, demuestra que el amor se alberga en nuestros corazones, y que quiere bombearlo a tope.

Tal vez pueda parecer cursi , excesivo,o escrupuloso, llevar un control tan exhaustivo de nuestros fallos. Si profundizamos, en cualquiera de los objetivos, que a diario queremos alcanzar, nos daremos cuenta de que hacemos, lo que sea por conseguirlo. Los jóvenes de hoy día, no paran de  teclear  anotaciones en sus móviles, para revisarlas una y otra vez. ¿No cambiarían muchas cosas, si todos esos recordatorios, fueran para desterrar aquello que nos impide amar? …

Todo esto, me invita a mencionar,  algo que he leído muchas veces en la Imitación de Cristo.

“Si cada año desarraigásemos un vicio presto seríamos perfectos. Mas ahora, al contrario, muchas veces experimentamos que fuimos mejores y más puros en el principio de nuestra conversión que después de muchos años de profesos. Nuestro fervor y aprovechamiento cada día debe crecer; mas ahora ya nos parece mucho conservar alguna parte del primer fervor. Si al principio hiciésemos algún esfuerzo, podríamos después hacerlo todo con facilidad y gozo.  Grave cosa es dejar la costumbre; pero, más grave es ir contraria  a la propia voluntad. Más si no vences las cosas pequeñas y ligeras, ¿cómo vencerás las dificultosas? Resiste en los principios a tu inclinación, y deja la mala costumbre, porque no te lleve poco a poco a mayor dificultad. ¡Oh, si mirases cuánta paz a ti mismo, y cuánta alegría darías a los otros rigiéndote bien, yo creo que serías más solícito en el aprovechamiento espiritual”.
¡Alabado sea Jesucristo!

7 comentarios:

  1. Que sencillo resulta en tus sabias palabras Angelo...pero que dificil me resulta cumplirlo.

    Señor no pierdas la paciencia conmigo.

    Un cariñoso saludo.

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  2. Gracias a tu recomendación, también ví la peli y me gustó mucho. También me fijé en ese detalle de delicadeza espiritual de la libreta... Siempre a tu lado, se descubren bondades, querido ángelo custodio de la red.

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  3. Cuanta razón.
    Veré esa peli.
    Mira que seguimos planes para llevar una vida organizada (?)
    Pero nos pasa como cuando repasamos la lista de cosas que hemos metido en la maleta para que no falte nada. Siempre cuando llegas al destino y la abres, resultas que te falta con un 80% de posibilidades algo de las tres primeras cosas que apuntastes como preferentes.
    Cuantas listas marcan nuestros pasos por este mundo y que pocos caen en una como esta que debe ser esencial.
    Gracias Angelo.
    Un beso.

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  4. Un buen ejercicio de propósito de la enmienda para ir limando defectos poco a poco. Gracias por compartirlo. Un besote

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  5. Ese llevar cuenta diaria de lo que hay que mejorar en una libreta es lo que en el Opus Dei se llama Examen particular. Te copio textual:


    "El examen particular es consecuencia de la voluntad de luchar de modo realista y eficaz por ser santo; es estrategia para la victoria sobre nuestros defectos. El examen general parece defensa. -El particular, ataque. -El primero es la armadura. El segundo, espada toledana 2, que nos hace avanzar, superar los obstáculos, progresar siempre. Ese examen breve, pero frecuente, de un punto concreto, mantiene vivo nuestro espíritu de lucha, a lo largo de la jornada; impide que nos abandonemos. Y esa insistencia es el mejor antídoto contra la dejadez y contra los estragos de la tibieza."

    Estupendo tu post, la peli tambien debe serlo, gracias.
    Un beso, Ángelo, aunque tú nunca me visitas...

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  6. Mencionaría como base principal, que tendríamos que aprender a perdonar, a los unos y a los otros.
    Gracias

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