Sé de quién me he fiado


Seguro que durante este año de la fe, encontraremos muchos consejos pastorales que nos ayudarán  a exprimir todo lo que él nos aportará.

El papa, ha ido preparando desde hace tiempo el camino donde su rebaño pueda detenerse y alimentarse. No me cansaré de decir, que Benedicto XVI, tiene un don especial para acercarse a sus ovejas, sabe pronunciar  las palabras adecuadas, para que todos puedan entenderlo. Lo que más me cautiva de él, es que siempre, nos deja el consejo propicio, para poner en práctica, el simbolismo  acertado:   “Así podemos representar este Año de la fe: como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo” (homilía inicio año de la fe)

Y en este desierto caminamos. Algunos piensan que la vida espiritual, debe transcurrir en medio de consolaciones, arrobamientos, piedad, humildad, bondad, paciencia, mansedumbre… Y nos desanimamos ,al comprobar que todas esas etiquetas, no pueden colocarse en nuestro escaparate interior. 

Un sacerdote me dijo una vez, que lo normal en la vida de fe, es pasarla en aridez, y en lucha constante. Las experiencias  “místicas” Dios las reserva para algunos . También es cierto,  que luego, cuando se lee la biografía de éstos elegidos, uno descubre el “gran desierto y noche oscura por la que caminaron”.

Si lo pensamos bien, ¿Qué fe sería la nuestra, si todo fuese claro, palpable y consolador? Los apóstoles estaban abatidos ante la muerte de Jesús, tristes y desconsolados, aún así, se fiaron, ¡querían confiar!...Es impresionante, haber descubierto que Madre Teresa, pasó por unas grandes dudas de fe. ¿Quién lo imaginó?...

Desde hace años, adquirí un hábito que me ayuda, a empezar la jornada con una convicción, aunque durante el día se nuble o resplandezca. Nada más saltar de la cama, digo fuertemente en mi interior: “Creo” y me hago la señal de la cruz, mencionando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Me alienta, empezar con, los dos primeros regalos ,que Dios nos obsequia cada día : “La vida y la Fe”.

Ayer leía unas palabras de San Pablo, que bien podían servir, para adquirirlas como hábito, para terminar mi jornada  : «Sé de quién me he fiado» (2 Tim. 1, 12).
¡Alabado sea Jesucristo!

9 comentarios:

  1. Sé de quién me he fiado... ¡Qué tranquilidad da saberlo!
    Un bacio, amico!

    ResponderEliminar
  2. Querido ángelo: el Señor sabe lo que hace y las dulzuras, los consuelos místicos suele darlos cuando se inicia el camino, pero cuando estás afianzado en él, lo normal es vivir de fe. Puede que los momentos de consolación se los regale a quien conviene, pero otros seguimos a palo seco por un amor de convicción.

    Gracias por tocar este tema.
    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Como me confortan tus palabras Angelo,gracias.

    Un cariñoso saludo.

    ResponderEliminar
  4. Hola Angelo....Intuyo que el Señor este año recogerá buenisimos frutos de Fé....Me santiguo a menudo yo porque haciendolo, conscientemente y viendome abrazada en al Cruz que hago en Mi me llena de confianza....y bueno, la aridez y la oscuridad son signos de almas que son predilectas.
    Hoy Teresa de Jesus nos abre el Dia y menuda era con las desconfianzas.....Una vez que descubres la necesidad de Dios en tu corazón, ya está hecha la mitad de la caminata.....esos momentos sé por experiencia que es cuando mas cerca está de ti y la Esperanza no mengua tontamente...por muchas dudas que tengamos. Buen dia!

    ResponderEliminar
  5. En las relaciones personales no hay nada totalmente claro, palpable y consolador. Todo se mueve en el terreno de la fe, la ambiguedad y el claroscuro. No olvidemos que Dios es un ser personal y, por tanto, podemos establecer analogías con nuestras relaciones personales.

    Feliz Año de la Fe.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. El siempre nos regala esa pequeña prueba de fe para que sepamos de quien nos fiamos, sí.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Esta entrada es una auténtica catequesis y me ha llenado de consuelo, gracias por ello.Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  8. Hola Angelo.
    Feliz Año de la Fe.
    Que Dios te bendiga.
    Saludos cordiales, Montserrat

    ResponderEliminar
  9. Tu lo has dicho, de noche oscura en noche oscura, con consolaciones y sin ellas, con aridez y sin ella es un ir y venir.

    ResponderEliminar