Preguntas


La semana pasada, alentado por una compañera de trabajo, volví a visualizar una película magistral. Hacía muchísimos años que la ví por vez primera, tanto que olvidé los magníficos diálogos que en ella se encuentra, y cada vez que oía a uno de los protagonistas pronunciar algunas afirmaciones, llegaba a la misma conclusión: ¡Dios mío… que actual el mensaje!

No voy ha hablar de la película. Os remito a un enlace de la página de nuestro gran amigo Arcendo, admirador de Bergman, que en su día publicó una extraordinaria exposición sobre ella. Una oportunidad para , dedicarle un pequeño homenaje en su convalecencia y en mi añoranza bloguera, hacia su persona y sus escritos. (Clica aquí)

Quería detenerme en el mensaje, que de ella se desprende: Una gran reflexión sobre Dios, la vida, la muerte, el amor, la felicidad, las dudas… a mí me ha dado un buena dosis de interiorización  de lo que en la película se escucha.  Una vez que las leáis, os dareís cuenta de que  las preguntas, las dudas, la búsqueda y la experiencia de de Dios, siempre es la misma

Dios es el único que puede satisfacer el sentimiento de búsqueda del ser humano. (Diálogo entre Antonius Block y La Muerte).

Os dejo con otras, recomendándoos la película. 

"La fe es un grave sufrimiento, es como amar a alguien que está afuera en las tinieblas y que no se presenta por mucho que se le llame". 

"Sécate las lágrimas y mira el fin con serenidad. Hubieras gozado más de la vida despreocupándote de la eternidad, pero es demasiado tarde. En este último instante goza al menos del prodigio de vivir en la verdad tangible antes de caer en la nada".

"El amor es una palabra bonita que a cambio de una sombra de felicidad te proporciona toda suerte de engaños, falsedades y disgustos".

"Si todo es imperfecto en este mundo imperfecto el amor es lo más perfecto de todo precisamente por su perfecta imperfección"

—¿Quién eres tú? —La muerte. —¿Es que vienes por mí? —Hace ya tiempo que camino a tu lado. —Ya lo sé. —¿Estás preparado? —El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Espera un momento. —Es lo que todos decís, pero yo no concedo prorrogas.

Pero la guinda se la lleva la escena de la confesión

El Caballero Antonius Blok  se está confesando. Tras la reja está la muerte. (El Caballero no la reconoce). 

Antonius Blok: Quiero confesarme y no sé qué decir. Mi corazón está vacío. El vacío es como un espejo puesto delante de mi rostro. Me veo a mí mismo, y al contemplarlo siento un profundo desprecio de mi ser.  por mi indiferencia hacia los hombres y las cosas me he alejado de la sociedad en que viví. Ahora habito un mundo de fantasmas, prisionero de fantasías sin sueños.
La muerte: Y a pesar de todo no quieres morir.
Antonius Blok: Sí, quiero.
La muerte: Y entonces a qué esperas.
Antonius Blok: Deseo saber qué hay después.
La muerte: Buscas garantías.
Antonius Blok: Llámalo como quieras. ¿Por qué, al menos, no me es posible matar a Dios en mi interior? ¿Por qué prefiere vivir en mí de una forma tan dolorosa y humillante, puesto que yo le maldigo y desearía expulsarlo de mi corazón? ¿Sabes? Estoy a punto de llegar a una conclusión... Creo que Dios es una especie de realidad engañosa, de la cual los hombres como yo no podemos desprendernos. ¿Me escuchas?
La muerte: Te escucho.
Antonius Blok: Por ello, yo quiero saber. No deseo creer. Ni suponer, sino saber... Deseo que Dios me tienda su mano, ver su rostro y que me hable.
La muerte: Pero se calla.
Antonius Blok: Así es... Le grito en medio de la noche, pero es como si no hubiera nadie en ningún sitio.
La muerte: Puede ser que no haya nadie.
Antonius Blok: Sí, ya lo he pensado. Pero, en ese caso, la vida sería un horror absurdo. Nadie es capaz de vivir con la Muerte ante sus ojos y creyendo que todo ha de desembocar en la nada más absoluta.
La muerte: La mayor parte de los hombres no piensan ni en la Muerte ni en la Nada.
Antonius Blok:  Sin embargo, tiene que llegar un día en que se encuentren sobre el borde mismo de la vida.... y entonces habrán de mirar hacia la Noche.
La muerte: En efecto. Y ese día puede ser cualquiera...
Antonius Blok:  A veces pienso que tal vez fuera necesario que los hombres hiciésemos una imagen de nuestro miedo y que a esta imagen la llamáramos Dios.
La muerte: Te encuentro inquieto... Demasiado.
Antonius Blok:  Es que la Muerte ha venido a verme esta mañana. He comenzado a jugar con ella una partida de ajedrez, con lo cual puede decirse que me he comprometido a cumplir una misión urgente.
La muerte: ¿Y cuál es esa misión?
Antonius Blok:  Mi vida ha sido algo completamente vacío, sin sentido. He cazado, he viajado, he convivido con todo el mundo. Pero todo ha sido inútil... Lo digo sin vergüenza y sin remordimiento, porque sé que la vida de los hombres está hecha así. Es precisamente por eso por lo que deseo utilizar mi aplazamiento: para realizar aunque sólo sea un único acto que tenga alguna significación.

Os dejo con la escena de la Confesión. Si queréis ver la película completa, la encontraréis aquí





4 comentarios:

  1. No me la pierdo Angelo,gracias.

    Un cariñoso saludo :)

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  2. No se que decir, gracias, la buscare, muy buena.

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  3. Muy buen diálogo, me la apunto.
    Por cierto, el otro día me vi la peli que recomendaste, la de amor bajo el espino blanco,
    genial el mensaje que transmite, me recuerda a la de un paseo para recordar, no sé si la has visto.

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    1. Pues en el link de abajo la tienes entera. Sí he visto un paseo para recordar. Soy un apasionado de cine. Tú has llegado hace poco a mi blog, así que te has perdido hasta un par de concursos que organicé. Los domingos suelo dedicarlo a ello. En las pestañas del blog hay una dedicada a este arte, donde encontrrás las pelis que me han gustado. Intento actualizarlo cada mes. Ya me toca, a ver si me pongo a ello.... Un abrazo

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