María en la Antártida


“Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”. Esta frase que dijo Jesucristo y que recoge los Hechos de los Apóstoles la han aplicado un grupo de científicos que trabajan en el lugar más inhóspito del planeta: el centro de la Antártida.

En la base Concordia, formada por franceses e italianos y situada en una enorme meseta de hielo a 3.233 metros de altura y a 1.200 kilómetros de distancia de la costa, algunos miembros de la expedición han querido hacer presente en medio de la nada a Cristo y a la Virgen, algo vital y necesario para ellos.

Pero, ¿qué es lo que han llevado a cabo? Un sencillo nicho clavado en el hielo y en el que están refugiados un crucifijo y una imagen de la Virgen María, habiendo entre medias de ambos una inscripción que dice “protégenos”.


Esta especie de capilla está situada a 500 metros de las instancias y está cerca de donde aterrizan las aeronaves para significar un claro mensaje. El objetivo es “llevar el Kerygma a los extremos del mundo” y es por ello por lo que todo el que llega se encuentra primero con María.La imagen colocada en el Polo Sur  es el conocido icono que pintó Kiko Argüello cuyo original está en la catedral de La Almudena de Madrid.

Por ello, relatan estos científicos de la expedición italiana que ahora la base Concordia pasó a llamarse popularmente “Madre de los Glaciares eternos” pues tienen la esperanza de que “en ese lugar aislado del resto del mundo se pueda llevar el mensaje para aquellos que viajan con fines científicos incluso hasta los confines de la tierra”.

La presencia de este signo ha sido apreciada “por un científico de religión islámica y es respetado por los investigadores y científicos agnósticos y ateos”. Justo al lado de la Virgen y Jesús están las ciudades de los miembros de la expedición y la distancia que existe desde allí.

La situación de aislamiento y las condiciones extremas hacen indispensable toda ayuda posible. Y sólo Dios y la intercesión de su madre consiguen dar el consuelo necesario en los momentos más complicados. Pero hasta “en los confines de la tierra”, el Señor no abandona a sus criaturas.

El DOME-C se encuentra en la capa de hielo polar a una altitud de 3.233 metros sobre el nivel del mar y a 1.200 kilómetros de la costa. Está a miles de kilómetros de Nueza Zelanda, que es el espacio vivo más cercano y la temperatura es de 80 grados bajo cero. Aquí, el lugar está iluminado por el sol durante más de seis meses al año, porque nunca se pone durante el verano polar, entonces vivimos, un día sin noche. Luego viene la oscuridad, con cuatro meses de terrible noche polar durante el cual la base es el hogar de una docena de científicos y técnicos y el icono será siempre como "la luz de la luna para estos hombres”.
Fuente:religionenlibertad.com

8 comentarios:

  1. Hoy más que nunca me voy a dormir rumiando tu entrada...
    Madre de los glaciares eternos protege a tus hijos. Amén.

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  2. Es bonito conquistar el mundo para Dios y regalárselo a su Madre. Un abrazo!

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  3. La palabra de Dios se cumple.

    PD:Ya les tiene que gustar a los cietíficos oye!. El lugar me refiero.

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  4. Me produce una alegría inmensa esta entrada Angelo :)

    Un cariñoso saludo en María.

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  5. Angelo preciosa entrada, me hace recordar el desprendimiento, hace unos días, del Perito Moreno. Para meditar en Cuaresma. Muchas gracias.

    Un fuerte abrazo.

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  6. Nos hace seguir confiando saber que hay personas capaces de llevar a cabo el plan de Dios.

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  7. Noi Italiani siamo dappertutto!!!!!

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  8. No sabía nada de esto, pero me ha encantado.
    Gracias!

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