Santo


No siempre se tiene la oportunidad de conocer a un santo durante su vida aquí en la tierra. Seguro que más de una vez nos topamos con futuros santos, de esos que no serán elevados a los altares y que solo nos enteraremos cuando los veamos en el cielo, y si estamos allí, es que también nosotros hemos alcanzado la santidad. ¿Qué es lo importante de ser santo?... A veces asistir a la ceremonia de una canonización puede desalentarnos en el camino, creyendo que el listón de la santidad está muy alto, y es verdad lo está, porque amar es renunciar a todo para darlo todo y eso , sabemos que cuesta mogollón, como dicen algunos jóvenes. 

La santidad significa responder al amor de Dios, así de sencillo y simple , la cosa se complica cuando dejamos que alguien llamado padre de la mentira, por el mismo Jesús, nos engañe; cuando dejamos de escuchar al Señor para oír al tramposo. Cuando elegimos recibir en lugar de dar. 

Hoy la iglesia nos propone dos modelos de santidad: Angelo Giuseppe Roncalli (Juan XXIII) y Karol Wojtila (Juan Pablo II). Basta leer sus biografías para darse cuenta de que sus vidas no fueron fáciles . Muchos han conocido a los dos y han podido comprobar de cerca ese Sí diario al Amor de Dios. Tuve el gran don de poder estar muy cerca de Juan Pablo II, de hablar con él, de recibir su bendición, de tener su báculo entre mis manos durante una misa en  la Basílica de San Pedro. Capté su mirada, su paz, su brillo y me cautivó desde el primer día que lo vi en su primer viaje a España. Hoy es un día de alegría para mí porque la iglesia entera puede venerarlo como santo. Yo sigo echándole mucho de menos, pero sé que sigue acompañándome. Os invito a encomendaros a estos nuevos santos. 

"Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo dános tu bendición! Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado, animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús. Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión. Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra. 

Bendice las familias, ¡bendice cada familia! Tú advertiste el asalto de satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de Cielo, que Dios encendió sobre la tierra. San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia. 

Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz. 

Oh San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios". Amén. 

9 comentarios:

  1. Este domingo de la Misericordia, nos vemos todos en Roma, hasta me parece adivinar la sonrisa, desde lo alto, de alguien que también le quería de manera muy especial.
    San Juan Pablo, ruega por nosotros!!
    Un beso, Ángelo

    ResponderEliminar
  2. Amen.

    Un cariñoso saludo :)

    ResponderEliminar
  3. Alleluia! Che giornata emozionante.......Giovanni Paolo II è un Papa che abbiamo visto, conosciuto, amato...è il nostro Papa! Un abbraccio

    ResponderEliminar
  4. Gracias, Angelo. Amén.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Me uno a esta oración a san Juan Pablo.Saludos

    ResponderEliminar
  6. Desde luego hay personas que son una auténtica ventana al Cielo y estar cerca de ellas, como ha sido tu caso, y poder asomarse es todo un privilegio.

    ResponderEliminar
  7. Esperaba con interés esta entrada dedicada a nuestro queridísimo, ahora ya, San Juan Pablo, Toda la vida de San Juan Pablo es un gran ejemplo.
    Y ayer viendo la ceremonia recordaba que habías tenido el honor de estar con él en la Basílica de San Pedro, qué maravilla y qué recuerdo imborrable haber hablado con él. No voy a decir que fue una suerte porque seguro que tuviste tu merito aunque no fuera buscado.

    ResponderEliminar