Una buena consigna


Escribe San Ignacio en sus ejercicios espirituales : “El hombre puede utilizar todas las cosas que hay en el mundo tanto cuanto le ayuden para su fin, y de la misma manera apartarse de ellas en cuanto se lo impidan.” Sabemos que nuestro fin es Dios; pues el gran santo, nos ha dejado una consigna fantástica que soluciona cualquier duda que se nos presente en nuestro actuar para llegar a Él .

¿Seguro?... Pues sí; sucede lo mismo con el mensaje del evangelio. Claro, sencillo, y real , y  sin embargo yo erre que erre , buscando matices, excusas , y  sucedáneos. ¿Quién no ha caído alguna vez, en mencionar a modo de excusa, la  típica frase que suele ir acompañada de una sonrisa : “es una mentirijilla”?... O peor aún “ una mentira piadosa” .¿Desde cuando la mentira es piadosa? Aún la más pequeña de ellas, contiene la dosis de veneno justa, para destruir al hombre. ¡Pero si es la misma definición que Jesús hizo del diablo!, "padre de la mentira". Qué  manera más cómoda y sencilla de corromper nuestra fe.

Me centro en el consejo de San Ignacio, que me viene muy bien para los tiempos que vivimos. La compañía de Jesús por él fundada, tiene como lema : “Ad maiorem Dei gloriam” (A la mayor gloria de Dios) . Si cada mañana al levantarme, tuviera presente este eslogan , y la cosigna que citaba al principio, el día transcurriría en una gran presencia de Dios , sabiendo además ,que no camino en la dirección equivocada.

Siempre intento escribir desde el corazón, aquello que reflexiono y me ayuda ; al trasladarlo al blog  intento olvidarme de elaborar un magnífico escrito ,que brille por su redacción, ideas o vocabulario. Deseo transmitir lo que descubro, casi en tiempo real, sin pensarlo, con la misma alegría, que expresa un niño ,al abrir cualquier regalo recibido.

Lo comparto, porque mi alegría, aunque pudiera parecer pueril, necesita que se contagie , que anime a todos a seguir asombrándose  de forma atrayente, ante una frase, una palabra, una acción , un gesto , que puede haberse repetido en muchas ocasiones, pero que no tuvo su efecto, porque se olvidó  envolverlo en el amor. 

Esto es, lo que hoy puedo aportar. Cada mañana puedo levantarme , diciéndole al Señor: “Todo para tu mayor gloria” “Que use de todo, si me ayuda a llegar a Ti y me aleje de todo, si me aparta de Ti”. Repetir durante la jornada en nuestras acciones cotidianas, como una Jaculatoria : “ Para tu mayor gloria”

En este compartir bloguero, las palabras de San Ignacio, tal vez nos ayuden a tener más clara nuestra aportación en las distintas bitácoras y en nuestro apostolado. Quizá disipe las nubes, que frecuentemente ,se posan sobre nuestros proyectos, abandonándolos para huir de la tormenta. Tal vez nos aliente a dejar los escrúpulos, que en ocasiones puedan surgir, en el trato con las nuevas tecnologías.¡Buscamos a Dios! ¡Buscamos la forma de ser santos para darle gloria! Pues busquemos lo que nos ayudará a seguir en la Verdad, el Camino y la Vida. ¡Todas las cosas!, ¡Tanto cuanto!

3 comentarios:

  1. Gracias Angel por esta entrada me ha venido al pelo.

    Mañana empezarè la jornada semanal con esa jaculatoria "todo sea para mayor gloria" para que todo mi quehacer cotidiano se llene de Dios y de sentido.

    Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Como cada mañana,mi humilde oración y tu reflexión,todo para mayor Gloria de Dios.

    Un cariñoso saludo :)

    ResponderEliminar
  3. SIEMPRE ES MUY RECONFORTANTE LEER TUS ENTRADAS.SALUDOS

    ResponderEliminar