YO SOY EL QUE SOY



Me llamó mucho la atención, descubrir que los judíos que van a orar al muro de las lamentaciones, llegado el momento de terminar sus oraciones y  retirarse, no lo hacen girándose, sino que caminan muy despacio hacia atrás. ¿Por qué? … la respuesta es lo que me hizo que me detuviera a reflexionar sobre ello.

Cada viernes, antes de que el sol se ponga, el muro se llena de solemnidad. Allí encontraremos impecablemente vestidos con su reconocida ropa negra, la kipá y el talit (el gorro y el manto que tantas veces hemos visto en imágenes), a numerosos judíos esperando la llegada del Sabbat. El lugar se llena de  todo tipo de súplicas, llantos, promesas y letanías que emanan de los rollos de la Torá hasta rebotar contra las enormes piedras sagradas.

"¡Cómo dar la espalda a  algo tan sagrado!" Es la respuesta que encontrarás cuando interrogues sobre la forma de abandonar el muro. La contemplación de estas escenas  me lleva a considerar algunas actitudes externas ante lo divino en la sociedad de hoy. Conductas a veces irrespetuosas, que se han introducido como “lo habitual”, en nuestra presencia ante el Señor.

Se ha descuidado el sentido de lo sagrado en muchos católicos practicantes. Se confunde la cercanía, la confianza, y el trato con Dios, poniéndolo como una mas de nuestras amistades. En esta corriente de hoy día en la que no se duda mezclar todo lo alcanzable, no es difícil encontrar  la de lo sacro con lo profano, y en esa combinación, Dios no queda "bien parado".

Parto de la base que lo importante es la actitud que representan nuestros actos, pero hay que tener en cuenta también el lugar donde se producen. No es lo mismo ir a la playa que ir a la iglesia. 

La descristianización de este mundo,ha ido debilitando a muchos cristianos. Se han buscado fórmulas entre los creyentes para acercarlos a Dios, y muchos han caído en el error de presentar sucedáneos en lugar del original. Una sociedad creada, a la que cada vez más, le cuesta reconocer los valores humanos, llevándose en su caída el sentido ético, moral y religioso.

Pero yo tengo la convicción de que mucho “freno”, en el avance de una vida coherente con la fe que se profesa, la tenemos los que nos declaramos practicantes. Hemos endulzado tanto nuestra relación con Dios, que nos olvidamos de que es el Altísimo, el Creador, el Omnipotente, el que se merece toda gloria y adoración. Nos hemos atrevido a utilizar los  mismos calificativos que usamos para cualquier "colega nuestro".  

Es entre los católicos, donde percibo una mayor pérdida de lo sagrado. No ha habido ni un solo domingo de todo este tiempo de verano, donde no  me haya encontrado con iglesias donde se hablaba sin parar a la espera de que empezara la santa misa. Personas que pasan delante del Sagrario sin un acto de adoración, posturas y vestimentas inapropiadas...Es igual, lo que importa es la actitud interior, mantienen algunos. 

Tenemos que cuidar las pequeñas cosas, porque como dijo Jesús “El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho”. Es el sentido común, quien nos dice, que uno debe vestirse de acuerdo a las circunstancias, siempre decorosamente, pero la sacralidad del lugar santo pide que uno se vista decentemente.

¿Qué pensaríamos si alguien acudiera a la playa con pantalones largos, zapatos y camisa para pasar allí el día? Pues lo más triste sería, que esta visión nos pareciese más descabellada que asistir a la santa misa, en pantalón corto, chancletas o tirantes. 

Dios es Padre, pero ante todo es Dios. Basta leer la aparición ante Moisés dictándole detalladamente como debía estar ante su presencia."No te acerques. Y descálzate, porque el lugar donde estás es sagrado" (Ex.3,5)

No se puede juzgar a nadie, muchas veces se ignoran las circunstancias de cada uno. Tal vez alguien salga del trabajo y esa sea su única oportunidad de ir a misa. Lo deplorable es cuando queremos “encajar” la misa en nuestro ocio. Así la metemos “de camino”; por eso ya vamos preparados con la ropa adecuada para “el después”… y no para lo más importante.  Y qué contar del móvil... Realmente Dios pasa a segundo lugar. Algunos salen para responder a la llamada, otros están atendiendo a los wasaps que llegan, porque están en silencio y se puede disimular.

Ahora sí, si nos invitan a una boda… ¡ay amigo! como nos vestimos, cuanto tiempo dedicado a presentarnos impecables, a nadie se le ocurre pensar en shorts, bambas, ni  playeras…

Pues la Misa es el gran banquete, lo más grande de este mundo, y quien aún no vislumbra esta realidad, debe pedirle a Dios que le ayude a entenderlo, porque es el alma de nuestra fe. ”El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna” (Jn. 6.54)

Si acudimos a las basílicas de Roma, o a la de Guadalupe, o a los santuarios de las apariciones marianas nos encontraremos que allí no permiten pantalones cortos, vestidos sin mangas o escotes provocativos. El pudor y el respeto nos deben guiar. No abogo por hacer de la ropa el centro de atención. Pero si me gustaría que reflexionáramos: que nos hemos pasado al otro extremo, olvidando que vestir y actuar respetuosamente  en los lugares santos no es un asunto baladí. Como escribió Confucio: "Si no se respeta lo sagrado, no se tiene nada en que fijar la conducta".



11 comentarios:

  1. Muy sensato lo que dices Angelo,gracias.

    Un cariñoso saludo :)

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  2. Dios no pide que seamos vasos de oro, ni vasos de plata. Lo que pide es que seamos vasos rendidos. Gracias, una vez más.

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  3. Pues si que tienes razón...en los signos externos se ve la actitud del corazón. Y si, no cuidamos las formas. El Recato, que decia mi abuela que como iria a comulgar que se me quedó grabado....iba con un recogimiento natural que llamaba la atención y cuando volvia se veia que llevaba algo valioso dentro....yo era chica eh? y eso no se me olvida. Pero hagamoslo nosotros....solo podemos hacerlo y pedir perdón por los que no tienen esa educación, digamoslo asi.....un abrazo Angelo...Que tal tu recuperación????

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  4. Estoy totalmente de acuerdo, hemos perdido la esencia realmente importante de nuestras relaciones con Dios y con lo sagrado, pero aún estamos a tiempo de solucionarlo centrándonos en lo que es realmente importante. Un abarzo

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  5. Cuando visité a la Virgen del Rocío, hace unos años,me llamó la atención , aparte de no poder entrar con pantalón corto, al terminar la Misa ( en el día de La Asunción) cantada por rocieros estos se retiraron de la iglesia caminando hacia atrás y mirando durante todo el trayecto a la Virgen en señal de respeto y eso me emocionó mucho.Saludos

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    1. Muchas felicidades Charo!! Que pases un estupendo dia, qué bonito celebrar la Virgen del Rosario... Saludos!

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  6. La verdad es que la pérdida del sentido de lo sagrado es evidente, incluso en la arquitectura de las iglesias. A veces, parece que entras en unas grandes superficies, un hiper o algo semejante. En cuanto a la forma de vestir, me parece importante insistir en ello, porque sinceramente da la sensación de que las que aparecen en pantalón corto no son conscientes de que entran en lugar sagrado.

    Un abrazo!

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  7. no lo he leido todo, pero mi vena italiana, jajajaaja, me hace escribir. Llevo años saliedo de las iglesias marcha atrás o de lado. Cuando el Santísimo está expuesto, siempre marcha atrás. Es Dios presente.

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  8. ya te leí, yo no me callo. Si alguien sale de la iglesia para atender el móvil, no me corto un pelo y le digo, apágelo, que está ate Dios y el sacrificio máximo. Si hablan, mi fuerte SHHHHHHH. Si van en shorts digo :VAYA POR DIOS!!!!! QUE MANERA DE VESTIRSE DELANTE DE DIOS. Un día me darán un golpe. jejejejeje. Y ojo, no soy el típico amargado, soy muy cariñoso, pero cuando se comete una injusticia, me enervo. Hace unos día sun amigo en plena misa de jóvenes, un chico que lleva 10 años yendo a catequesis en una comunidad claretiana, y en plena lectura del evangelio, saca el móvil y mira en facebook. Le pegué una mirada y le dije JORGEEEEE, APAGA ESO POR DIOS.

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  9. Muchísimas gracias por tu Post!! Desafortunadamente es así e incluso diría, que a veces ocurre lo mismo con las relaciones humanas...Que Dios te bendiga!!!

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  10. Estoy de acuerdo Angelo. Nos hemos relajado demasiado en las formas y el fondo. Hay que volver a las raices, sin perder de vista el cambio de los signos de los tiempos. A mi me sigue sorprendiendo el poco recogimiento que se ve muchas veces en las Iglesias y la indumentaria de algunas personas entrando en un lugar sagrado.

    Nos hemos relajado mucho en todos los aspectos relacionados con la educacion y éste es uno más de los muchisimos que se podrian enumerar.

    Un abrazo y gracias por tu reflexion!

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