Intenta abrir las alas


Ya he comentado en otras ocasiones que me encanta San Agustín, y es que fue un hombre con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo, que supo muy bien de las debilidades del hombre, de sus pasiones, de sus tentaciones y de sus caídas, vaya, que se nota un montón que recibió la gracia de la fe tras una vida disoluta. Al menos así lo capto.

Siempre me resulta consolador leer sus consejos porque me van como anillo al dedo, a veces hasta creo que me los ha soltado personalmente, como si le hubiese confiado mis desasosiegos y mis cuitas.  En el último día del año que hemos dejado, en un momento de oración me topé con una de sus sabias recomendaciones:
“Haz lo que puedas, Dios no te pide más… no toma en consideración tus talentos sino tu disponibilidad. Sabe que has hecho lo que has podido, aunque hayas fracasado en el intento y contabiliza en tu favor lo que trataste de hacer y no has podido, como si lo hubieras hecho de verdad (Sermón, 18,5).

A menudo me sucede que caigo en un voluntarismo contra el que llevo tiempo batallando, creyendo que en mi vida espiritual todo depende de mi lucha y de mi esfuerzo, olvidando que todo es gracia recibida y que sin ella, ¡nada puedo hacer!, sigo erre que erre , año tras año sin lograr abandonar esa idea. Las palabras del gran santo me conceden una gran esperanza en que un día pueda decir como San Pablo : “A todo puedo hacerle frente, pues Cristo es quien me sostiene” (Filipenses 4:13)

Ello me lleva a poner en práctica en mi oración una táctica que me funciona, que me serena y me conforta, alejando el desaliento que quiere acompañarme; porque: ¿A veces no tenemos la impresión de que la santidad es inalcanzable? ¿No nos parece que la lucha espiritual no está hecha para nosotros? … Parece, nos da la impresión, pero sabemos en lo profundo de nuestro corazón que ¡¡¡ Podemos!!!  Palabra muy de moda en España en estos últimos tiempos.

No quiero despistarme, hablaba de tener un sistema en la oración para no caer en el descorazonamiento, así que tengo que compartirlo por si le sirve a alguien. Es el siguiente: Cada vez que le pido algo al Señor le añado una coletilla. Por ejemplo, si le comento que quiero hacer su voluntad, enseguida me asalta la idea o la tentación de que mi corazón no está todavía maduro y despegado, para realizar esa petición sin reserva alguna, así que siempre le añado: “al menos concédeme el deseo de hacerlo con todo mi corazón” y eso sí que sale en estado puro.

Decir “lo intento, estoy en ello, no me olvido, sigo adelante…” sí tiene que ver con lo que dice San Agustín: Haz lo que puedas, Dios no te pide más” y que queréis que os diga, a mí personalmente me consuela un montón, me da energías para querer más y más, me empuja a subir escalón a escalón, me hace tener los pies en el suelo y la cabeza en el cielo.

San Francisco de Asís nos dejó una hermosa petición al Señor que va por el mismo camino: “Dame serenidad Señor, para aceptar las cosas que yo no puedo cambiar, serenidad para aceptar, pero también dame valor, valentía, empuje y entusiasmo para poder cambiar las que puedo cambiar, y dame la sabiduría que hace falta para discernir entre lo que puedo y lo que no puedo". Y esta es la idea que pretendía compartir.

Si no podemos volar alto desde el primer día, al menos  pidamos abrir las alas para intentarlo.

20 comentarios:

  1. maravillosa,como todas tus entradas :) regocijan el alma

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    1. Muchas gracias Mariana, me alienta mucho saberlo. Un abrazo

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  2. Ángel!!!!

    San Agustín acierta contigo y tu entrada me da a mi de lleno...

    “Haz lo que puedas, Dios no te pide más… no toma en consideración tus talentos sino tu disponibilidad. Sabe que has hecho lo que has podido, aunque hayas fracasado en el intento y contabiliza en tu favor lo que trataste de hacer y no has podido, como si lo hubieras hecho de verdad (Sermón, 18,5).

    Y le sumo tu frase, "olvidar que la vida espiritual no depende de nosotros, sino de la gracia".

    Gracias, la tomo de meditación esta semana!!!

    Un abrazo y me encomiendo a tus oraciones!!!

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    1. Querida Inés María. En la oración y reflexión es donde uno descubre estas cosas que Dios inspira en el alma. Un beso y gracias por tus palabras

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  3. Gracias Angelo,junto al evangelio de hoy tu entrada es la guinda del pastel,para mi.
    Dios te bendiga.

    Un cariiñoso saludo. :)

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    1. Me alegra verte de nuevo por aquí, sabes que sigo encomendado todo lo que me dejaste encargado. Un beso

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  4. ¡¡Gracias Angelo, me encuentro totalmente identificada en tus palabras!!! Yo también termino siempre asi: “al menos concédeme el deseo de hacerlo con todo mi corazón”. Me consuela saber que Dios nunca nos pide más de lo que podemos hacer. Así pues, "Haz lo que puedas"!!! Todos estamos en el mismo barco....¡Ánimo!
    Te deseo un feliz día en unión de oraciones!!

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    1. Gracias Sor Rosa. Nos necesitamos mutuamente. Un abrazo

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  5. Muchas, gracias, por este compartir.

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    1. Gracias a ti una vez más por esa presencia diaria

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  6. Me ha encantado! Me siento muy identificada en esa batalla... Creo que dificilmente llegaré a volar alto, pero sí que día a día intento abrir las alas porque sin ese aire fresco, me ahogo.

    Muchas gracias. Un beso!

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    1. Querida Emma : Te dejaré un consejo de nuestra querida Santa Teresita
      "El único camino que conduce a esa hoguera divina (el amor) es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en brazos de su padre." Gracias por tu aportación

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  7. Me quedo con tu última petición que me hace mucha falta.Saludos cordiales

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    1. Todos estamos necesitados querida Charo, por eso intentamos ayudarnos unos a otros. Un beso

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  8. Una entrada de mucho peso. San Agustín es la maravilla de Dios, todo lo probó y se quedó con lo mejor. Siempre tiene algo personal para cada uno y no es necesario esforzarse para interpretarlo, nos entra a la primera.
    Muchas gracias por compartir lo que te brota de dentro.
    Un beso

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    1. Me ha gustado mucho lo de "se quedó con lo mejor" ojalá alcancemos también nosotros la gracia de elegirlo cada día. Un beso fuerte

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  9. Me encantó y me siento muy identificada con lo que dices.
    San Agustín y san Francisco son maravillosos.

    Gracias, Ángel.

    Un abrazo.

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    1. La verdad es que todos los que buscan la santidad y la alcanzan siempre son modelos a seguir, pero no hay que olvidar que también atravesaron lugares oscuros, y días sin sol. Gracias Rosa por tu presencia. Un beso

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  10. Aunque cada día no pueda estender mis alas, por mi pequeñez, el SEÑOR con su inifinita misericordia esta conmigo.

    Gracias Angel, estos dos santo maravillosos,
    Un abrazo.
    Martha V.

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    1. Solo hay que ejar que Él nos las abra si no podemos nosotros hacerlo. Basta pedírselo. Un beso Martha

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