¿Eres o tienes?


Se dice que Cristina Onassis fue una mujer muy desdichada en su vida. Una idea la atormentaba continuamente, consiguiendo llevarla a un estado de tristeza profunda, desconfianza, y fracaso. No dejaba de plantearse, si los que la rodeaban la querían por ella misma o por su inmensa fortuna. ¡Qué sensación de soledad debe experimentar quien así vive! ¿Dónde se colocó el amor? ¿Quién se lo ofreció? ¿Cuántas veces se lo preguntaría? Seguramente pensó que nadie le amaba de verdad y ese conocimiento le torturó hasta a rendirse. Su final: Posible suicidio.

Tener o ser. ¿Lo tenemos claro? Aparentemente, diríamos sin pensarlo que sí. La experiencia, que cada día ocupa más lugar en mi vida, me dice que aún hay muchos estancados en la importancia del tener. Todavía se clasifican y valoran a las personas por sus títulos, estudios, posición social y económica, profesión, belleza, inteligencia, etc.

Existe la necesidad de sentirse importante. Plasmar primero los conocimientos: formación y titulación, antes que las virtudes. Subsiste la necesidad de decir lo que poseemos, aún sin ser preguntados. “¿Y tú a que te dedicas?” ¡Cuántas veces se convierte en la pregunta principal!. Y si no está al nivel esperado, no interesa, se margina. Por desgracia lo he vivido muchas veces en mi persona.

No se mide la honradez, simpatía, bondad, generosidad, solidaridad, la vida familiar. Todo eso queda muy bien, si detrás están las licenciaturas, masters doctorados y el lugar que se ocupa en el ranking social y laboral. Si no hay credenciales por medio, no interesa.Una sociedad que  impone el utilitarismo. De ahí que las personas con algún tipo de discapacidad lo tengan tan difícil. 

He visto a madres aconsejar a sus hijos pequeños, las amistades que deben elegir, interesadas en la posición social de sus padres. He contemplado a padres, presionar a sus hijos para abandonar a quienes querían, sin importarles el amor que se profesaban y las cualidades personales de cada uno por su nivel de estudios o carrera elegida. He observado con impotencia, humillaciones en la manera de tratar a subordinados, ante círculos de “importantes”. Me ha llegado al alma, cuando a mis oídos han llegado las palabras: “es un simple (lo que sea).” Si no es nadie “…Y otras por el estilo. He visto arrogancia, ignorando la presencia de personas que cumplían con su deber, pasando delante de ellos como si un ser etéreo ocupara su puesto. Trabajos clasificados de humildes y etiquetados como: propios de “clases bajas”.

Han surgido  grandes santos que recibieron de Dios, una gran inspiración para poner en su sitio tanto engreimiento, vanidad y orgullo. Cuando se lee a Santa Teresita de Lisieux en “Historia de un alma”, uno queda conquistado con la espiritualidad de abandono, reconocimiento de la pequeñez y confianza en Dios. El amor a las cosas pequeñas e insignificantes. Llegar a suspirar para ser olvidada por los demás, aceptar y buscar con gusto las humillaciones que le llegaban. Llegar a escudriñar lo más humilde y bajo para sentirse nada. ¿Qué somos ante Dios? “Almas pequeñas”, ¡pequeñísimas!

El gran modelo y maestro a seguir, el mismo Jesús nos dejó palabras para hacerlas vida: “No he venido a ser servido, sino a servir" (Mc.10-35-45).Cuando la muerte llegue, nos encontraremos frente a Jesús absolutamente desnudos de alma y de cuerpo, y ahí lo único que importará  es lo que has sido, lo que has amado.

Preguntémonos si la gente que nos rodea, nos quiere de verdad por lo que somos o por lo que tenemos. Si la respuesta es lo segundo, os aconsejo que cambiéis de amigos lo más pronto posible.

" Mirar bien cuán presto se mudan las personas, y cuán poco hay que fiar de ellas y así asirse bien de Dios, que no se muda" (Santa Teresa)

2 comentarios:

  1. Otra frase que he oído yo más de una vez: Fulanita "se ha casado muy bien". Cuando preguntas qué es eso de casarse muy bien viene a resultar que el marido tiene un estatus económico y social elevado. Luego Fulanita puede ser la desgraciada número uno, pero con pasta.

    "¿No es ese el hijo del carpintero?"

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  2. Cómo me suena lo que comentas y además me he sentido identificada.........cirta persona solía contarme al hablar de alguien: "Es de muy buena familia", entonces yo replicaba con toda la intención del mundo: ¿a que te refieres con lo de buena familia a que son personas muy buenas? y claro me contestaba que tenían mucho dinero y muy buena situación, yo seguía replicando: : pues es más importante ser una familia buena que una buena familia......esto me ocurrió demasiadas veces con esta persona que miraba y valoraba mucho el estado social . Saludos cordiales

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