Una decisión consciente



Noche oscura del alma. Que frase tan bella utilizó San Juan de la Cruz para describir el estado del alma, cuando entra en ella. Uno pierde la noción de la presencia de Dios. ¿Quién no ha sufrido en más de una ocasión, esa amarga sensación? ¿Cuántos días  me planteo si estoy cerca o lejos de Dios, asaltado por mil y una tentaciones y viendo al Amado que no se presenta, que parece no salir a mi encuentro? Cuanto anhelo de consolación, que no llega. Noche oscura del alma. ¿Seguro?

A veces creo que me resulta fácil hablar de ella, cuando mi tibieza es la culpable de que mi interior esté en grandes lodazales ¿Noche oscura o tibieza personal? Quien acoge como compañera a la tibieza deja que con ella ingrese la rutina, la falta de fe, la soberbia que nos hace ver todo sin sentido y aburrido. Perdemos el ánimo, que es lo que pretende el enemigo, y sentimos que no podemos.

¿Qué debería experimentar san Juan de la Cruz, al escribir de forma tan hermosa, la oscuridad de su camino espiritual? ¿Cómo vivió santa Teresa esos 30 años de sequedad y aridez en la vida de oración? ¿Cuál sería la tristeza de santa Teresita al comprobar que en sus meditaciones, su imaginación volaba por otros derroteros y, acababa, durmiéndose en ellas? ¿Cómo logró Madre Teresa de Calcuta emprender tantas empresas, en favor del prójimo, en una vida que ahora sabemos estaba llena de angustias y desconsuelo, donde Dios se le antojaba lejano?...

Contemplando sus vidas, contemplando sus penurias, viendo su fuerza, parecería que no dudaban ni un instante de la presencia de Dios en su existir. Pero aquí las protagonistas de sus vidas tienen dos nombres: Fe y abandono. Dos palabras que la tibieza no tiene en cuenta. El tibio, no quiere pronunciar sinceramente la palabra del abandono absoluto. Por eso antes de hablar de oscuridades, echemos una mirada sobre nosotros mismos, sobre nuestras omisiones. La tibieza es principalmente una actitud de la voluntad, una decisión consciente, es una aridez culpable.

¿Estamos tibios? Es el momento de reaccionar, de volver a bombear nuestro corazón, es el momento de volver a decirle al Señor : “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo” (Jn21,17) “Confío en Ti”, es aquí cuando nuestras inseguridades vuelven a ser seguridades, nuestras rutinas novedades,  donde nuestros aburrimientos se tornan  en expectaciones henchidas de alegría.

" Aquí estoy ante ti, Dios mío.,.. Aquí estoy, rico en miseria y en pobreza, cobarde al máximo. Aquí estoy ante ti, que eres solo Amor y Misericordia". (P. Lemarchand, Trapense asesinado en Tibhirine).

3 comentarios:

  1. Gracias Angelo! Qué bonita reflexión!
    Qué necesario es pararse y meditar en qué estado se encuentra mi alma, porque no hay nada más fácil que caer en tibieza llegando a sentir pereza, ganas de abandonar, rutina, aburrimiento.... Pero no, ya lo dice el Apocalipsis "porque no eres ni frío, ni calor, sino tibio estoy para vomitarte de mi boca"

    Hay que levantarse, ponerse en camino... Como dijo también San Juan de la Cruz: "el alma que anda en amor, ni cansa, ni se cansa"

    Un fuerte abrazo!!

    ResponderEliminar
  2. I love the art you use. God bless!

    ResponderEliminar
  3. El abandono es un camino de fe. La fe ha de ser la única luz del camino. Gracias.

    ResponderEliminar