Sí o no


¿Cuántas veces pienso en las consecuencias que pueden traer mis actos? Todo lo que hago, lo que experimento, aquello que transmito, todo acaba en un desenlace, que puede venir cargado de cosas positivas o negativas.

La libertad que se me ha regalado, significa poder decidir en cada momento “si lo hago o no lo hago”. Significa que puedo elegir lo que quiero, viviendo mi vida como la deseo. ¡Soy libre!

Soy libre, aunque no lo quiera. Siempre tengo la opción de elegir: “Sí o no"... ¿Y las consecuencias de esta libertad?... Aquello que mis actos producen. La responsabilidad de que estén dirigidos al bien. ¿Y cuándo se escoge otra senda?...

¿Cuántas veces conozco de antemano, los efectos que mis actos tendrán, cuantas veces los he pesado en la balanza, viendo cómo se inclina hacia el lado del mal? Siempre acabo añadiendo la pesa de las mil excusas, para que abulte más, y esconda  la realidad de mis decisiones; pretextos que me convencen, de que mis actuaciones están justificadas, de que va a ser lo correcto, incluso de que va a ser un bien para mí. Y cuando descubro el engaño,  no dudo en culpar a mi libertad, de mis errores.

Y luego, vienen los lamentos, exijo comprensión y no acepto mi debilidad,  y no sé perdonarme, y me olvido de que esa misma libertad, me ofrece siempre una alternativa, volver a renunciar, porque cada elección siempre viene acompañada de una renuncia.

Vale la pena detenerse a pensar qué elegimos y a qué renunciamos. Sin adornos, sin excusas. Jesús nos mostró su tarjeta de visita, para que nuestra elección, fuese la acertada: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.  Sabiéndolo, y habiéndolo experimentado  ¿por qué sigo eligiendo tan mal?... 

También San Pablo se atormentaba con esta pregunta, pero continuaba amando y obrando por amor a Jesús. La medida de todas nuestras acciones debe ser solo y exclusivamente el amor. Entonces la pregunta será: ¿Estoy amando o no estoy amando?...

En estos días me topé con una frase que me gustó mucho: “Dios nos ordena hacer con torpeza y lentitud lo que Él podría llevar a cabo con perfección y rápidamente”

Las decisiones de nuestra vida son simplemente las experiencias que hemos de pasar, para comprobar que el resultado siempre pudiera ser otro. Las caídas son normales, el intentar adornar las decisiones para que parezcan mejores  pertenece al errar humano; enmascarar nuestras culpas para que parezcan menos culpas, se hace hasta que reflexionamos, nos arrepentimos y nos presentamos ante EL AMOR a decirle que somos débiles y hemos caído para que nos ayude a mejorar. Quien escribe con renglones torcidos lo hace para que sepamos leer recto, asirnos a ÉL y superar las dificultades

3 comentarios:

  1. La raiz de todo mal, de todo pecado está en la falta de AMOR, amor a Dios, amor al prójimo, amor a nosotros mismos.

    Ahi es donde deberiamos ahondar y trabajar con ahínco, entonces nuestros actos inclinaran siempre la balanza hacia el bien y nuestra libertad caminará por la senda correcta.

    Un abrazo! Gracias!!

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  2. Muchas gracias por sus valiosos aportes en todo, creo que lo esta haciendo muy bien, con inmenso amor y eso basta. Lo comparto, un abrazo y me encanta que ya esté de nuevo por el blog.

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  3. Es una buena reflexión. La libertad es un misterio, pero Jesús, que es la verdad, nos hace libres...

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