Se lo creen todo


En los tiempos que nos toca vivir, donde la carencia de valores salta a la vista, donde cada vez más, comprobamos el gran vacío interior de gran parte de la sociedad, es fácil detectar como ésta busca desesperadamente llenarlo.

La obstinación y meta de algunos, de desterrar a Dios al olvido, la sutil y eficaz forma en que el diablo aprovecha esta batalla para adueñarse de las almas sin que éstas lo adviertan ,hace que muchos pongan su seguridad y confianza, en horóscopos, amuletos, cartas y todo tipo de esoterismo y espiritismo. A esto se añaden nuevas doctrinas bajo la apariencia de una espiritualidad que busca a Dios, cuando en realidad todo se basa en un relativismo de armonía entre la mente, el cuerpo y el yo profundo, donde la naturaleza parece ser la fuente del bien. Así cada vez más, oigo hablar de la Nueva Era como el Reiki, la reencarnación, el yoga, etc. métodos sobre los que el Vaticano ha prevenido y avisado en su documento “Jesucristo, portador del agua de la vida”.

Hay un total desconocimiento por parte de muchos, de todo este mundo, donde los intereses económicos no dejan de estar presentes. Muchos de sus maestros utilizan la táctica de confundir a sus adeptos, haciéndoles creer que es una vuelta al encuentro con Dios. No voy a entrar en detalles sobre cada una de estas escuelas. Mi post solo pretende advertir de que va en contra de la fe católica la práctica de las mismas. Muchos creyentes están convencidos de que son compatibles con la fe que profesan. ¿No es cierto que se han borrado para muchos todos sus valores y conceptos cristianos?

Es triste que hoy en día, muchos católicos estén perdiendo la confianza en las grandes prácticas espirituales y místicas para la oración y la disciplina que recibieron de grandes santos como Ignacio de Loyola, Francisco de Asís, Francisco de Sales, Santa Teresa de Jesús, etc. y ahora sigan a espiritualidades y místicas orientales que provienen del Hinduismo y del Budismo. Hay tal cacao mental... ¿Cómo se llega a la superstición? La respuesta es sencilla: ¡La falta de fe en Dios!

La superstición es un pecado contra el primer mandamiento porque atribuye a personas o cosas creadas unos poderes que sólo pertenecen a Dios. La omnipotencia que sólo a Él pertenece se atribuye falsamente a una de sus criaturas. Todo lo que ocurre nos viene de Dios. Cada vez más presente, la superstición aunque no reporte dineros (que a veces, también), se está instalando peligrosamente en la vida de muchos, no es raro ver que tal futbolista dice a los medios que entra siempre al campo con el pié izquierdo o que tal artista comenta que antes de dirigirse al escenario, abre la puerta tres veces. Chorradas, que no lo son, porque son la sutil manera del enemigo, para meterse entremedias y enredarlo todo.Nada malo sucede si Dios no lo permite, y todo lo que ocurre en nuestra vida o en la ajena es para bien, para que aquello de algún modo contribuya a nuestra santificación o a la del prójimo. 

Me entristece cuando veo tiendas esotéricas con imágenes de santos , de vírgenes o de ángeles, como si todo tuviera que agitarse y mezclar para conseguir lo deseado.El catecismo de la Iglesia católica en su número 2111, nos habla del pecado que supone la práctica supersticiosa y la creencia en doctrinas que nada tiene que ver con el mensaje evangélico donde la Iglesia tiene el poder de interpretar. Detrás de esos turbios negocios de lo esotérico, no se esconden solo intereses económicos (que también), sino que se encuentra agazapado el puñetero diablo para apartar al hombre de su Dios.

Como decía Chesterton: “Cuando los hombres ya no creen en Dios, no es que no crean en nada, es que se lo creen todo”…hasta lo más absurdo


4 comentarios:

  1. Que razón tienes Angelo,que tonterias se cree la gente.
    Y lo del mal de ojo!!! Eso ya es el colmo de las estupideces.
    Gracias por poner un poco de sensatez.

    Un cariñoso saludo :)

    ResponderEliminar
  2. Me interesan desde hace años los fenómenos para-normales y he leído libros sobre ellos,(me gusta ver cuarto milenio en tv) también me han interesado cómo son otras religiones:sus ritos, sus leyes etc, es simplemente curiosidad porque mis creencias son muy claras:las de la Iglesia Católica y jamás renunciaré a ella. Claro que con lo que acabo de leer en tu entrada no sé hasta que punto obro bien o no con estos intereses que tengo, por lo demás no soy para nada superticiosa . Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  3. Marisela Pérez28 octubre, 2015

    Es una verdad como un puño: "cuando el hombre no cree en Dios , se lo cree todo"...cada día lo vemos más, incluso en nuestras propias amistades cristianos "de siempre". Creo que pasa porque separamos nuestra vida de fe de el resto de lo que hacemos, no empapamos todas nuestras acciones de un conocimiento espiritual profundo de nuestra fe. Así dejamos que el mundo crea por nosotros, dejamos que decida y maneje nuestra vida. Y olvidamos que eso que el mundo llama el mal, no es más que el demonio, aquél del cual Jesús mismo dijo que era el príncipe de este mundo. Hay que orar mucho, cada vez más, por las almas de todos, para que no nos dejemos llevar por modas ni modismos, para que podamos mantenernos atentos, con el corazón encendido para no perder la llegada del amado que vendrá a buscarnos un día.

    ResponderEliminar
  4. Me encanta esta entrada! Porque llevo años observando como se va colando sutilmente la New Age, dentro de los propios cristianos.

    Este verano en el Camino de Santiago entablamos amistad con una peregrina, ella se confesaba creyente, cristiana, de hecho venía a Misa y comulgaba. Pero conversando en una comida me contaba que con la amiga con la que iba caminando compartía un grupo de meditación. Cuando me dijo lo que hacían y lo que "meditaban", le respondí: pero eso es New Age pura y dura. Ella se intentaba excusar pero sin saber qué argumentarme. Nada, nada, le dije, lo que me estas contando nada tiene que ver con ser cristiano, ni con la oración cristiana.

    Quiero decir que esto está a la orden del día, cada vez más relativismo, cada vez más adaptar el Evangelio a mi imagen y semejanza, cada vez más cacao y menos formación.
    Así nos luce el pelo.

    Gracias Ángel! Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar