Experiencia de oración


No me tengo por hombre de oración, ni menos por maestro de ella. Hay otros que, seguramente, te introducirán mejor en este campo. Pero, si buscas mi experiencia en este punto, creo que he de comenzar diciéndote que conozco diversos modos de hacer (¿o no hacer?) oración.

  • Conozco esa experiencia medio desesperada en la que intentas orar y tienes la seguridad de que tus palabras chocan con una especie de cámara insonorizada, y no alcanzan a nadie.
  • Conozco eso que los clásicos de la espiritualidad llamaban “consolación”, y algunas veces -muy pocas pero las recuerdo- se ha producido en mi con unas lágrimas injustificadas que, por supuesto, un psicólogo vería explicables de otras mil maneras.
  • Conozco una oración vocal, con palabras, de la que sé que las palabras no sirven para poner a Dios atento hacia mí, sino para ponerme a mí atento a Dios. Por eso han de ser dichas muy despacio.
  • Conozco otra oración sin palabras: una especie de silencio no vacío, casi tampoco reflexivo, que se reduce a un “estar ahí”, pero no sólo eso: casi se parece más a cuando entras en una piscina y sientes que el agua te envuelve y te empapa, que a cuando tienes un interlocutor fuera de ti.
  • Conozco una oración mezcla de ambas que, a lo mejor, mantiene una o muy pocas palabras repetidas que, a la vez, evitan que la imaginación se distraiga e invitan al silencio.
  • Conozco una oración reflexiva o discursiva que, a veces, por deformación profesional, casi se me convierte en un escrito.
  • Conozco un estar pensando en las musarañas, y diciendo de vez en cuando tonterías como ésta: “perdona Señor que me distraigo”.
  • Conozco una oración en que no hago más que pedir como sea el Espíritu, porque me siento incapaz de ser yo; o en que casi me entran ganas de cantar, solo y todo, porque siento una gran necesidad de agradecer;o en que repaso “ante Dios”mis gentes queridas, tratando de comprender que Dios les quiere aún más que yo.

Y también conozco una oración que sirve para encajar los golpes de la vida. Porque la vida da golpes, y la sensibilidad no se pierde por el encuentro con Dios. Y la sensibilidad se ve herida a veces: en el campo afectivo, en el de la autoestima, en el del miedo... en tantos otros.

Y si esos golpes no son bien digeridos se te quedan dentro y acaban saliendo por algún lado imprevisto: por la agresividad, la sexualidad, la pereza, o la pérdida de la capacidad de esperanza. Y si los digieres tú solo corres el peligro de justificarte, condenar al que golpea y volverte planeadamente hostil o rencoroso. Pero si los digieres con Dios, ante El, con sus ojos, los integras de veras y hasta se convierten en “alimento”para nuestro crecer... Aún me dejo cosas, pero lo importante no es la enumeración sino el balance que hoy, tras muchos años, saco de todas esas experiencias.

Y el balance extraño es que: no sé bien cuándo he hecho oración. Quizá cuando me parecía haberla hecho no fue tanto, y cuando me parecía que no, sí que hubo oración. Pero me atrevería a decir que algunas veces y sin saber cómo, sí que creo haber estado en contacto con Dios. Lo que me resulta hoy muy claro es que todo ese contacto con Dios, por real que sea, tiene siempre elementos (o, en nuestra jerga teológica: mediaciones) que no son Dios y, por eso, son las más perceptibles a nosotros. De ahí lo fácil que es engañarse hablando de esto.

Y si te digo que algunas veces creo haber sentido a Dios, he de recordar lo dicho en la primera parte: que Dios es como la luz, que a ella no la ves, pero sólo gracias a ella ves las cosas. Entonces, estas cosas “iluminadas”no son la luz, pero, a través de ellas, entras en contacto con la luz. Por eso, para mí, la experiencia primordial de oración va siendo cada vez más no la de hablar a Dios o mirar a Dios, sino la de mirar el mundo “con los ojos de Dios”. He pasado por lo primero, por supuesto, y sospecho que ha de pasar todo el mundo. Pero hoy me quedaría más bien con lo segundo: y es en esos “ojos de Dios”donde creo haber contactado con Él.

El mismo Padrenuestro, la oración de Jesús, se me llena más de sentido si lo tomo no como las cosas que tengo que decir “a Dios”(en este sentido puede hasta volverse banal y rutinario), sino como la cosas que me brotarán si consigo ver el mundo con los ojos de Dios. Lo que antes te decía sobre la presencia del nosotros en la paternidad de Dios, es algo de ese mirar el mundo con los ojos de Dios, en lugar de mirar a Dios con mis ojos pecadores. Lo contrario es lo que hace que el Padrenuestro a secas sea, tantas veces, mera rutina.

Bien,  toda esta descripción es para decirte que esa sensación orante se convierte a veces en confirmación de la opción creyente. Y encuentro que este elemento no es transmisible por las meras palabras. 
José Ignacio González Faus

8 comentarios:

  1. Muy buena reflexión!! Por cuántos estados de ánimos y momentos varios pasamos cuando hacemos oración...
    "Orar sin desfallecer", dice la Palabra de Dios. Da igual cómo la hagas, da igual lo que se sienta, da igual las ganas q se tengan, da igual.... Porque la única oración que no llega es... La que no se hace.

    Gracias Angel!! Un beso!!

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    1. Aprendi este fin de semana lo que hubiese querido aprender desde joven, pero aun no es tarde para sanar esas heridas o golpes dados a la autoetima, que dessenvocaron en mi la agresividad, estoy a tiempo, busquemos esas raices dañadas y empezemos a creer cuanto el señor nuestro padre nos ama, y dejemos de creer en las mentiras de satanas, que nos reducen a nada. Gracias por tan buena reflexion.






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  2. Bela partilha Angel...

    "Orar, não é pedir muito.
    É um anseio da alma.
    É a admissão diária das próprias fraquezas.
    Na oração, vale mais ter um coração sem palavras
    do que palavras sem um coração".
    Ghandi


    Orar é estar na presença de Deus ....

    E assim, com a consciência desta presença, faças o que fizeres, tudo se converte em oração.

    Abrazos

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  3. Muy bueno, gracias Angel!!!! y feliz cumple atrasado... un beso, espero q estén bien todos!!

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  4. Me ha gustado mucho tu reflexión, me ha hecho ver con claridad que mi oración es pura rutina.Saludos

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  5. Pareceia que me encontraba frente a ti escuchandote Angelo!!...que cercano transmites....
    Pues si, he llegado a similares conclusiones...y de pronto me dió la vuelta la oracion...y dejo que sea El quien medite, quien lea el salterio..y solo poniendome en Su Presencia...se llena todo de sentido y de luz...Tu luz me hace ver la Luz...como dice el Salmo....que seria de mi sin la Oracion Angelo...que seria...

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  6. Gracias !!

    Un cariñoso saludo :)

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  7. Cuanto bien me hacen tus palabras... muchisimas gracias Angel, un abrazo de hermana en Cristo.

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