Escondidos y avergonzados


¿Por qué muchos católicos se avergüenzan de serlo? ¿Por qué se acelera nuestro corazón, cuando alguien nos plantea una pregunta que debe ser respondida como un acto de coherencia de nuestra fe? ¿Por qué miramos a un lado y a otro antes de hacer la señal de la cruz al bendecir los alimentos en un lugar público?... Nos intimidan muchas preguntas ante la idea de declarar públicamente nuestra fe en Cristo.

No quería dejar que pasara desapercibido el vídeo que la semana pasada pude contemplar. He visto que ha sido poco compartido en las redes; es más, no lo he visto compartido,  aunque no dudo de que algunos lo hayan visionado también. El mensaje que en él se transmite me dejó sin capacidad de reacción. No, no es esa la palabra que mejor lo define; avergonzado sería la correcta.

Nuestra fe en Cristo ¿Es real? ¿Él lo es todo para mí? El sí, aflora fácilmente en la mayoría que nos declaramos católicos, pero son dos cuestiones que deberíamos pararnos a reflexionar examinando nuestro actuar diario, no tanto en nuestro proceder hacia los demás, sino en la realidad  de si mi vida se mueve en la certeza de que Cristo lo es todo para mí, si estaría dispuesto a perderlo todo por Él. Ya no estoy tan seguro de que mi sí sea tan obvio al responder.  Esta es la sensación que tuve al escuchar el testimonio del vídeo que estaba viendo.

No hay que echar toda  la culpa de nuestro obrar a esta sociedad descristianizada. Nuestra manifestación de fe, tiene también mucho que ver en ello.  Muchas de nuestras omisiones e incoherencias como cristianos han hecho que otros ocuparan el vacío que hemos ido dejando. Escondemos nuestra condición de católicos, escondemos lo que somos, tanto escondemos que la luz no se ve, la Verdad no asoma, la alegría es superficial y nuestro corazón se entristece ante nuestra cobardía.

No conocer la propia fe, hace que no sepamos defenderla. Tenemos miedo al ridículo, de ser avergonzados ante los demás. Decimos que somos testigos del amor  de Cristo pero nos avergüenza el simple hecho de exponernos en público, asistir a misa, acompañar procesiones, rezar el rosario, etc.

Este año escuché sorprendido un comentario de alguien que se hallaba en la Vigilia Pascual. Ocurrió en el momento en que fuera del templo, el sacerdote procedía a la bendición del fuego : “ A mí esto me da vergüenza”. Me entristeció oírlo.  ¡Era la noche de la luz! pero alguno, avergonzado no logró verla…

¿Queréis escuchar lo que es  fe en Cristo ? Prestad atención al testimonio de Jaume Vives en el siguiente vídeo. ¡Sólo 29 minutos de tu tiempo! Vale la pena reflexionar con él.


¿Lo has visto?... Pues con el empuje que nos dan aquellos que sí lo han perdido todo por Cristo, te animo a dejar atrás la vergüenza y el miedo a ser ridiculizado. El mundo podrá cambiar cuando nosotros ocupemos con valor, seguridad y confianza el lugar que debemos ocupar. Pidamos a Dios no avergonzarnos de manifestar públicamente que somos cristianos y, que por lo tanto, Dios tiene una parte importante en nuestra vida. ¡La más importante! Si somos sinceros y valientes de verdad, y si no lo somos, os recomiendo lo que siempre suelo decir en este blog : ¡Pidamos a Dios que nos lo conceda!

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios” (2 Ti 1: 7-8)

11 comentarios:

  1. Ciertamente no me atrevo a hacer ningún comentario porque jamás estaría a la altura de estos cristianos que lo han perdido TODO, hasta la propia vida, por AMOR a Cristo... Cualquier palabra se quedaría corta y pobre, es un testimonio realmente impactante!!
    Jesús hoy me/nos pregunta lo mismo que a Pedro.... ¿Me amas?...

    Gracias por traer a tu blog la realidad que tanto "nos molesta" ver porque nuestra cobardía, nuestra comodidad y nuestro egoísmo nos ciegan demasiado.

    Un fuerte abrazo Angelo!

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    1. Querida Paula: La vergüenza de la que habla Jesús nace de la ambigüedad : querer ser cristiano y al mismo tiempo ser de este mundo. Nos dijo que uno que le sigue no puede tener dos amos. El coraje como la vergüenza es contagiosa. Pidamos ser contagiados por lo primero.Siempre digo lo mismo: al menos deseemos con todo el corazón ese seguir de cerca a Cristo. Muchas gracias por tu aportación. Un abrazo

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  2. Si aún somos cobardes los que decimos amar al Señor, pidamosle el don de la fortaleza, el don de un amor tan grande al Señor, que configure verdaderamente nuestro corazón y el de nuestros hermanos en la fe. Paciencia, mucha paciencia unos para con los otros, y aprendamos de aquellos pobres que ahora son perseguidos y con fe y esperanza soportan el dolor y la muerte. Unámonos a ellos en espíritu y en verdad. Un saludo fraterno.

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    1. Querida Felicitas: Me alegra verte en este apartado. Se avergüenzan algunos porque la máxima de este mundo son contrarias a las de Jesús. Dice San Cipriano : ¿Cómo puede llamarse cristiano, quien se avergüenza de ello? Si somos cristianos, demostremos que lo somos de nombre y de hechos. El papa llama "la lucha de los cristianos" nuestra lucha de cada día por ser coherentes a la fe recibida, y como siempre en todas las dificultades la clave como también tú dices, es pedir aquello que por nosotros mismos no somos capaces. Sabemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Un abrazo y muchas gracias por tu comentario.

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    2. Gracias a ti por tu constancia en dar testimonio del amor que profesas a tu Dios y Señor. Él te bendiga con todo cuanto precisas en estos momentos de tu vida. Un saludo fraterno.

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  3. Jamás me he avergonzado de ser católica y me siento orgullosa de serlo pero trás ver este impantacte vídeo y leer lo que has escrito es cuando de verdad me avergüenzo de lo poco que he hecho por mi fe y de la vida tan cómoda que tengo sin dar ningún tipo de testimonio....y pensar en esos católicos de Oriente que lo dan todo por su amor a Cristo me avergüenza mucho más y me hace sentir culpable, que Dios perdone este cristianismo tan mediocre que tenemos los Occidentales.Saludos

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    1. Querida Charo, te entiendo perfectamente, algo así es lo que he experimentado . Muchas gracias por tu participación. Un abrazo

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  4. Que bien had hecho en retomar estr blog
    No te dije nada, pero me entristecio. Tu sitio esta aqui y el testimonio que nos dejas lo corrobora.
    Muchas gracias por ser luz
    Un beso del alma, Angel

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    1. Me alegra mucho de verte Militos. Empezaba a preocuparme. Si te he devuelto la alegría ya me doy por super contento haberlo retomado. Un fuerte abrazo, contando siempre con tu gran y enriquecedora aportación. Besos

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