¿Qué temen pues?



Hay una profunda diferencia entre estas dos clases de fe: Creer en alguien o creer en algo. La fe que salva, que cura y que da poder es una fe centrada en Dios como ser, más que una fe doctrinal. Es una fe que nace de una relación amorosa con Dios y que se refleja en buenas acciones y una vida correcta. 

Una fe viva es la fe que da fuerzas en las crisis y no se tambalea tan fácil cuando llegan las penas. Todo lo contrario de lo que pasa con una fe superficial y ocasional que se cae como árbol sin raíces en la tempestad.

La fe actuante que yo necesito es aquella de la que habla así el apóstol Santiago en su carta: "Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta". 2, 26 .Con una fe viva puedo alejar los temores, puedo confiar y puedo esperar días mejores lleno de optimismo.

El apóstol Pablo dice: «Hay entre vosotros quienes desconocen a Dios» (1Co 15,34). Yo digo que están en esta ignorancia todos los que no quieren convertirse a Dios. Porque rechazan la conversión por la única razón que se imaginan es severo y solemne este Dios que no es más que suavidad; imaginan que es duro e implacable aquel que es todo él misericordia; creen que es violento y terrible aquel que sólo desea nuestra adoración. Así el impío se miente a sí mismo fabricándose un ídolo en lugar de conocer a Dios tal como es.

¿Qué es lo que teme esta gente faltada de fe? ¿Qué Dios no va a perdonar sus pecados? Pero si con sus propias manos los clavó en la cruz. ¿Qué temen pues? ¿Ser ellos mismos débiles y vulnerables? Pero si él conoce bien el barro del cual somos hechos. ¿De qué, pues, tienen todavía miedo? ¿Estar demasiado acostumbrados al mal para poder deshacer las cadenas de la costumbre? Pero el Señor liberta a los cautivos (Sl 145,7). ¿Temen que Dios irritado por la inmensidad de sus faltas dude en tenderles una mano que los socorra? Pero, donde abunda el pecado, la gracia es más abundante (Rm 5,20). ¿O quizás es que la preocupación por sus vestidos, el alimento u otras necesidades para vivir, les priva de dejar sus bienes? Pero Dios sabe que tenemos necesidad de todo ello (Mt 6,32). ¿Qué más quieren? ¿Qué es lo que obstaculiza su salvación? Es que desconocen a Dios y no creen a nuestras palabras. Que se fíen de la experiencia de otros. 


3 comentarios:

  1. Que bonita entrada!!! Amanecer hoy lunes con estas palabras tan llenas de sabiduria, fe, esperanza, alegría... Me dan fuerza para comenzar toda una semana llena de trabajo en plena soledad. Mi corazón está en otro lugar, pero mi responsabilidad y obligaciones tienen que estar aqui, al pie del cañón, Pero esa "soledad", esa distancia, es solo física, conmigo va siempre el Padre amoroso que me cuida, el Amigo que nunca me falla, el Hermano que siempre me acompaña, mi Salvador, mi Maestro.

    El don de la fe es el mayor regalo recibido, no creo, no confío, no espero, no amo, no rezo a... algo, sino a ALGUIEN!!
    En Él apoyo todas mis fuerzas, toda mi esperanza, toda mi confianza... Jesucristo el Rey de mi vida
    !https://youtu.be/CLu9efeCkC8

    Feliz semana!! Un abrazo en Cristo!

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  2. Yo tengo Fe en Alguien y considero que es don regalado por el mismo Dios y me siento afortunada por ello porque tengo plena confianza en Él.Saludos

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  3. Muchas, gracias, un abrazo fraterno.

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