Padre e hijas


Hoy ,es difícil concebir, que el padre no esté presente en el momento del parto. No solo cumple la función de estar al lado de la esposa para reconfortarla en esos momentos de dolor, sino que se prepara de forma diferente, a la venida de un nuevo ser humano en su vida. Puede descubrir la maravilla de observar el gran milagro que Dios culmina, con el nacimiento de un bebé . Su hijo o hija. Pocos son los padres que no se hayan emocionado ante tan gran acontecimiento. Todos coinciden en que es lo más hermoso que han podido vivir.

Pasan las primeras emociones, se vuelve a casa, se retoma la vida ordinaria y parece que el papel de padre queda relegado a un segundo lugar. Se diría que es mamá ,la que tiene la obligación de sacar adelante al nuevo inquilino del hogar. Muchos no saben encajar esta nueva situación y se crean en ocasiones verdaderos conflictos que desgastan la relación matrimonial.

El papel de educador, de guía y consejero, queda todavía muy lejos en los hombres de este país, arraigados aún en un machismo patriarcal. Se camina y se avanza en la conciencia del deber paterno hacia los hijos, de forma muy lenta, en comparación con otros países europeos y americanos. Esta relación se complica más cuando se trata de la educación y seguimiento del sexo masculino como padre y el sexo femenino como hija. 

Han recomendado varias veces en otros blogs -y en éste-, un libro genial titulado:”Padres fuertes, hijas felices”, (ver enlace) de Meg Meeker, donde relata su experiencia ,demostrando que la relación padre hija produce un beneficio pedagógico que no debe obviarse. Ella habla del bien que le hizo, y la madurez que adquirió ,al vivir una unión filial y confiada con su padre .

Hace pocos días, una de mis hijas, me comentaba, que pocas amigas suyas confesaban hablar con su padre. Les resultaba más fácil hacerlo con mamá. No creo para nada que se deba a la diferencia de sexo y sensibilidades, sino al poco interés y tal vez cierta timidez, que los padres ponen en crear una confianza de amor paterno hacia sus hijas.

De mis cinco hijos, tres son chicas ,y no se me ha pasado por la cabeza ,separar la dedicación de ellas con las de ellos. A medida que han ido creciendo, he captado mejor lo que significa ser mujer. La sensibilidad, los deseos, los cuidados, las palabras, todo adquiere una dimensión diferente a lo vivido cuando eran pequeñas, y descubro que mi apoyo, mi interés, mis consejos y mi tiempo les ha aportado seguridad y confianza. Nunca he tenido la sensación de que me sintieran lejano, de que no pudieran confiarme sus preocupaciones , o de contarme las anécdotas de cada jornada.

Las he ido viendo convertirse en mujeres y palpo que siempre han contado conmigo, que me  han preguntado cosas con el deseo de que sean por mí respondidas. Los padres, podemos ayudarlas mucho. Les he dado mi consejo sobre lo que les gusta a los chicos, de cómo deben tratarlos, o cómo pueden gustarles. Para ellas eso ha supuesto tener un gran aliado. He podido explicarles mejor, donde pueden ser engañadas, como pueden hacerlas sufrir, o hacerlas felices.Y bajo mi psicología masculina he podido transmitirles mi apoyo en las dificultades que se han ido presentando.

El papel de padre es esencial, para poder completar los consejos que la madre como mujer puede darles. Con el padre tienen una referencia; saber que pueden encontrar el cariño sincero que un hombre les está dando . En esta sociedad que hoy les toca vivir, dedicada casi exclusivamente al narcisismo, al culto al cuerpo, al hedonismo más puro y duro que se pueda encontrar, tienen que tener la certeza, de que existen los valores morales que nos convierten en personas capaces de amar de verdad. Para ello hay que tener claro ,que solo con la dedicación y la entrega podemos ganarnos su confianza.

Los padres no solo deben salir con el hijo, no deben hacer separaciones de sexos en la asignación del tiempo establecido a unos y otras. Deben entregarse por igual a los dos. Dedicarse a ellas no es solo asistir, a todas las reuniones del colegio, las tutorías, o cualquier convocatoria en la que se cumplen unas mínimas obligaciones paternales. Hay que salir con ellas, hay que estar pendientes de sus gustos, sorprenderlas con detalles, buscar momentos para cada una en particular .

Nuestras hijas siempre estarán agradecidas y guardarán un profundo amor hacia nosotros, de manera que cuando nos presenten siempre sentiremos ese escalofrío de ternura cuando con orgullo las oigamos decir: “Éste es mi padre”. 

Os aconsejo vivamente, la lectura del libro mencionado . A mí me ha dado muchas ideas que he puesto en práctica y que han funcionado.


8 comentarios:

  1. No voy a comentar mucho porque poco hay que aportar a este post. Sólo felicitarte por todo lo personal que compartes y decirte que, bajo mi experiencia, no eres un padre habitual. Eres padre y madre para tus hijos y eso, tampoco es habitual. ENHORABUENA!!!

    Un abrazo y FELIZ NAVIDAD!

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  2. Ser padres, es un don inmenso y maravilloso. Llegas a comprender el amor a nuestros padres y saber que llegamos a transmitir todo el amor verdadero. Qué bien expresas lo que muchos hombres no saben explicar.Un fuerte abrazo, eres un buen padre.

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  3. Maravilloso testimonio de la relación con tus hijas, felicito a todos en tu familia, todos tratando de dar lo mejor para convivir sanamente y felices. Mil gracias por esta entrada. Un abrazo inmenso

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  4. Te felicito por ese saber estar y educar a tus hijos, la mayoría de los padres lo relegan a las madres y eso no está bien.Saludos navideños

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  5. Completamente de acuerdo.
    Así lo he vivido con mi padre, siempre está presente.

    Un abrazo, Ángel.

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  6. Hermosa, reflexión, gracias, Es importante que los padre sean los primeros catequistas, los primeros educadores de la fe en la propia familia con el testimonio y con la palabra". Gracias, un gran abrazo fraterno.

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  7. Dios se ha hecho uno de nosotros para que podamos estar con él, para que podamos llegar a
    ser semejantes a él.
    ¡FELIZ Y SANTA NAVIDAD!.

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  8. ¡Feliz Navidad para ti y tu familia!

    Un abrazo grande, Ángel.

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