Yo quisiera ser así


Os hablé hace pocas semanas de mi experiencia en los retiros de Emaús, manifesté mi conciencia del cambio interior que en mí se produjo, y sigo sorprendiéndome de la nueva comunidad fraternal con la que me he topado y los diversos dones que voy percibiendo en cada uno de los que me van acompañando en este encuentro más cercano con Dios. Esta nueva etapa, me sirve de reflexión para el post de hoy. Existe un deseo que estoy convencido que la gran mayoría de nosotros ha codiciado alguna vez a nivel espiritual, ante la evidencia de algo grande que vemos en los demás. Por poner un ejemplo: Viendo el entusiasmo, la alegría, el gozo de gritar piropos a la Virgen, o de expresar con fuerza contagiosa la convicción y jovialidad de proclamar que seguimos a un Cristo vivo, o ante actos de humildad y sencillez, o la simpatía y buen humor que se derrama hacia los demás, o… Que larga puede ser la lista de tantas cosas buenas y extraordinarias con las que podemos encontrarnos vividas por el prójimo.

¡No temas hermano!


No sé si alguno de vosotros ha asistido a lo que denominan “funeral laico” yo lo hice años atrás y la verdad es que me pareció algo sombrío, allí no encontré esperanza, no había consuelo, todo muy lacónico y sentimental resumido en una hermosa melodía violinística y acabando en la récita de un poema más o menos etéreo del que no recuerdo ni una sola frase, como panegírico hacia el difunto.

El núcleo más secreto


Si analizáramos la cantidad de cosas que se pueden hacer al día por cada uno de nosotros , nos sorprenderíamos del listado que surgiría de ellas. Si añadimos las imaginaciones de cada uno, durante las 24 horas, o las conversaciones y diálogos que tenemos con otros, nos daríamos cuenta de que la vida está atiborrada de cosas muy buenas y valiosas, y otras de las que nos gustaría despojarnos; en todo caso ella marca muchas rutas de nuestro presente.

48 horas en Emaús


Veni, vidi, vici  (Vine, vi, vencí) es la frase que utilizó Julio César en el año 47 a. de C. tras obtener una importante victoria militar para Roma. Hoy le robo las palabras a Julio, para añadirle una más: “ Vine, vi, vencí y creí”. Lo prometido es deuda, así que estoy ante el teclado pidiendo luz al Espíritu Santo para que me ayude a compartir lo que os prometí: Mi experiencia en el retiro de Emaús.

Olvidar, Perdonar, Abrazar


Cuando se publique hoy este post, habré vuelto del retiro de Emaús por el que pedí oraciones la semana pasada, no puedo compartir esta experiencia hasta que sea capaz de plasmar por escrito lo vivido, pero lo prometido es deuda y os hablaré de ello en su momento si Dios quiere.

Hoy me vino a la cabeza detenerme en lo bien que suenan ciertas palabras -fonéticamente hablando-  (Hay que ver en que cosas a veces se distrae uno; con razón Santa Teresa, llama a la imaginación "la loca de la casa"). Encuentro algunas  que me deleitan el oído cuando las escucho. Repasando en mi mente las que más me gustan ,me topé con una que hizo que me detuviera. Una vez más, Dios se sirvió de una frivolidad para adentrarme en una reflexión que me conmovió. Hablo de la palabra “Misericordia”.

Empezar y acabar la carrera


¿Te has preguntado alguna vez que tipo de cristiano eres? Parecería que en algún momento esa pregunta ha caído cuando hemos analizado un poco nuestro actuar en relación a nuestra coherencia con la fe que decimos profesar.  ¿Dios es el centro de nuestra vida, sabemos hacer las cosas con Él, sabemos verlo en todo y en todos? Creo que son interrogantes que cualquier cristiano debería tener presente cada vez que acaba su jornada y se dispone a reponer fuerzas en su merecido descanso, reconociendo si Dios ha ocupado el primer lugar en el corazón.

¿Estamos perdidos?


Muchos siguen este blog a través del móvil, limitándose a leer el post que publico cuando les llega el aviso de entrada nueva. Suelen perderse “los añadidos” que voy poniendo en mi sidebar, recomendando algunas cosillas.

Siervos Inútiles de los que se fía



Algunos de los que lleváis años siguiéndome en el blog, habéis podido comprobar las subidas y bajadas que ha experimentado. Es un reflejo fiel de nuestra vida, cuando caemos en su tediosa rutina y experimenta que nada tiene que aportar.

Una vez más, el tiempo


Todos los hombres se quejan de que no tienen tiempo para nada. Miran su vida con ojos tremendamente humanos. Jamás podrá faltarnos tiempo para hacer lo que Dios nos encargue. Pero a condición de estar bien «presente» en todos y cada uno de los instantes que Él nos brinde.

Toma de aquí cuanto necesites para tu camino



Un día cualquiera, una mañana rutinaria y en el momento que menos te esperas, te asalta un pensamiento que empieza a recomerte y del que no logras liberarte. No te queda más remedio que atenderle y buscar que se esfume al prestarle la atención que te reclama. Eso me sucedió hace meses atrás, con un asunto no solucionado que ha perdurado en el tiempo.

Dar paso a lo nuevo que nos espera


Recomenzar es poner ganas, fuerzas y un fuerte deseo de volver a empezar. Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó. Nos invade la sensación de que ya no hay más kilómetros por delante, que todo terminó.

Descubrirte en cada día de este año


Comienza un nuevo año. Lo pongo en tus manos, Señor.
Tú, Padre amoroso, que velas por mí y estás por encima de los límites del tiempo y del espacio, sabes lo que necesitaré en este año que inicia. Me abandono a tu misericordia, a tu providencia. Que sea lo que Tú dispongas, Señor.

En el silencio, la contemplación


Necesitamos de Ti, de Ti solamente, y de nadie más.
Solamente Tú, que nos amas, puedes sentir por todos nosotros que sufrimos, la compasión que cada uno siente en relación consigo mismo.

Seguro que lo encuentras


A medida que uno va entrando en canas, descubre que siempre es un buen momento para agradecer. Son muchos los que a través de los años han dejado huella en nosotros Experiencias a las que podemos poner y recordar el nombre de los que las hicieron posibles. Tal vez alguno te haya lanzado a una aventura para sacar algo de ti y despertar tu "yo dormido", conseguir aquello que te parecía imposible, cambiar, crecer y madurar.

Un minuto


Un minuto sirve para sonreír. Sonreír para el otro, para tí y para la vida. Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la flor, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua.Se requiere apenas de un minuto para evaluar la inmensidad del infinito, aunque sin poder entenderlo. 

Un minuto apenas para escuchar el canto de los pájaros, para oír el silencio, o comenzar una canción. 
Es en un minuto en que uno dice el "sí" o el "no" que cambiará toda su vida.