Olvidar, Perdonar, Abrazar


Cuando se publique hoy este post, habré vuelto del retiro de Emaús por el que pedí oraciones la semana pasada, no puedo compartir esta experiencia hasta que sea capaz de plasmar por escrito lo vivido, pero lo prometido es deuda y os hablaré de ello en su momento si Dios quiere.

Hoy me vino a la cabeza detenerme en lo bien que suenan ciertas palabras -fonéticamente hablando-  (Hay que ver en que cosas a veces se distrae uno; con razón Santa Teresa, llama a la imaginación "la loca de la casa"). Encuentro algunas  que me deleitan el oído cuando las escucho. Repasando en mi mente las que más me gustan ,me topé con una que hizo que me detuviera. Una vez más, Dios se sirvió de una frivolidad para adentrarme en una reflexión que me conmovió. Hablo de la palabra “Misericordia”.

Cuántas veces oímos ese atributo que se le otorga a Dios como ser perfecto, y que la rutina puede convertirla en una simple propiedad para describirlo. Cuando te paras a pensar un poquito, percibes que cualquier particularidad del Creador puede seducir a cualquiera.

Y entro en la palabra que tan bien me suena y que tan hermosa encuentro, cuando compruebo la fuerza que tiene en su significado. Nos viene directamente del latín. Se ha formado de 'miser' (adjetivo) que significa desdichado y del sustantivo 'cor, cordis' que significa corazón y el sufijo -ía. El significado de la palabra latina y española es la misma en su primera acepción: "Virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos" Virtud que inclina a apiadarse con el corazón de la desdicha ajena. ¡Madre mía! ¿Os dais cuenta de la grandeza  y profundidad  del alcance que puede tener en nuestras vidas?

Compadecerse de los sufrimientos y miserias y desdichas humanas. Conmoverse, poner el corazón por encima de todo para apiadarse del otro. No sé vosotros, pero yo me rindo totalmente ante la carga de amor que lleva esta singularidad del Señor. Santa Faustina Kowalska, en las revelaciones que recibió de Jesús sobre su Misericordia, él mismo le  comunica que es el atributo más grande de Dios. 

La vida es breve. Su transcurrir adquiere gran velocidad, se arrastran muchas cosas buenas y malas con la nostalgia del arrepentimiento. ¡Cuántas veces miramos atrás! Sentimos que el pasado nos aflige, queriendo revivir una falsa felicidad perdida que ya no vuelve más; queremos borrar toda una serie de errores y decisiones equivocadas que, en el presente, a menudo nos atormentan. Nada es irreparable a los ojos de Dios. Leí una historia del grupo musical Ixcis que me llamó la atención.

Un hombre ya mayor no podía olvidar una infidelidad que había cometido cuando era joven. Se lamentaba cada día y recordaba su error como una pesada carga. Un día decidió, después de mucho pensarlo, ir a confesarlo a un sacerdote que tenía fama de santo. Decían de él que tenía línea directa con Dios.

Se presentó y le dijo : “¿Podría preguntarle a Dios qué opina de aquello que me ocurrió hace unos años?” – El sacerdote le dijo que lo haría sin problemas. Unos días después se volvieron a encontrar. Sonriendo, el sacerdote empezó a decir: “Anoche me visitó Dios. Me dijo que no se acordaba. Reconoció que era un Dios con muy muy mala memoria. También me comentó que no tenía tiempo para recordar nuestras faltas, que todo su tiempo lo dedicaba a olvidar, perdonar y abrazar”.

¿No es hermoso? Así es este Dios Misericordioso; olvidar, perdonar, abrazar, es lo que nos encontramos cada vez que nos acercamos a Él a través de la Confesión, reconociendo nuestra miseria. No cabe ninguna duda  que al salir de ella,todo perdonado, todo olvidado, todo borrado. 

Hablaba antes de las revelaciones de Jesús a Santa Faustina sobre su Misericordia, he aquí algunas de sus palabras, que hablan de ese Amor que tantos tiran por la borda.

" Mi Misericordia es mas grande que tus miserias y de aquellas del mundo entero. ¿Quién ha medido mi bondad? Por ti he bajado del cielo a la tierra, por ti me he dejado poner en la Cruz, por ti he permitido que fuera abierto con una lanza mi Sagrado Corazón y he abierto para ti una fuente de Misericordia. Ven y toma de las Gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. No rechazaré jamás un corazón que se humilla, tu miseria será hundida en el abismo de mi Misericordia."

Ningún alma que se haya acercado a Mí ha partido sin haber sido consolada. Cada miseria se hunde en mi Misericordia y de este manantial brota toda Gracia salvadora y santificante..."

Oh si pudieran comprender que Yo soy para ellos el mejor de los padres; que para ellos ha brotado de mi Corazón Sangre y Agua, como de un manantial desbordante de Misericordia; que para ellos vivo en el Tabernáculo y como Rey de Misericordia deseo colmar a las almas de Gracias

Si nos creemos de verdad que Dios dedica todo su tiempo a “olvidar, perdonar y abrazar”, que “Él no ama tu pecado, te ama a ti”. Si conociéramos el Amor de Dios, la tranquilidad llegaría como causa, no la tranquilidad comodona que se apoltrona en sus errores, pensando que de todos modos Dios siempre me perdona, sino la tranquilidad alentadora, que da fuerzas para buscar y vivir en la Misericordia de Dios. Nos conoce, sabe quienes somos, y nuestras cosas, nuestros sueños, nuestras debilidades, miedos, ansias, penas, gozos, circunstancias y eventualidades. Todo lo nuestro, hasta lo que no sabemos ni sabremos de nosotros. 

¿Qué más podemos pedir? ... Olvidar, perdonar, abrazar. 

2 comentarios:

  1. Me quedo con esa magnífica palabra : MISERICORDIA que nos deben de llevar a olvidar, perdonar y abrazar por muy dificil que resulte.Saludos

    ResponderEliminar
  2. Amen!
    Me ha encantado! Millones de gracias!
    Besos

    ResponderEliminar