Luz que ilumina


Compartía hace unos días por Whatsapp una frase de Victor Hugo que me interpeló : “ En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz” y no dejo de volver a ella como si debiera exprimirla para sacar el máximo de su enseñanza y descubro que es en la segunda parte donde encuentro la finalidad del autor al escribirla.

Os he hablado muchas veces de la sensación que cada vez más invade mi ser, esa que se repite de generación en generación en todos aquellos que buscan el sentido de esta vida y que saben ver en cada acontecimiento de la misma una lección de vida. Parece como si en esta etapa de la mia estuvieran esculpiéndose en mi interior para siempre, consejos que ya toca poner en práctica de forma inequívoca.  La luz entra cada vez más, lo que me permite ver las cosas en su valor real, o tal vez sea al revés; quizá descubriendo el valor de las cosas que realmente importan, empieza a disiparse la oscuridad y asomar la claridad. Y es esa luz la que me invita a caminar de forma distinta, así que de nuevo estoy aprendiendo intentando que mis pasos sean seguros y firmes.

Estoy aprendiendo a aceptar las personas, aun  cuando ellas me decepcionan, cuando huyen del ideal que tengo para ellas, cuando me hieren con palabras ásperas o acciones impensadas. Es difícil aceptar las personas como ellas son, sin que sean como deseamos que ellas sean ,es difícil, muy difícil ,pero estoy aprendiendo.

Estoy aprendiendo a amar. Estoy aprendiendo a escuchar, escuchar con los ojos y oídos, a escuchar con el alma y con todos los sentidos. Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos, las manos inquietas. Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras vanas, superficiales; descubrir la angustia disfrazada, La inseguridad mascarada, la soledad encubierta. Penetrar la sonrisa fingida, la alegría simulada, la vanagloria exagerada. Descubrir el dolor de cada corazón. Poco a poco, estoy aprendiendo a amar. Estoy aprendiendo a perdonar, pues el amor perdona, quita los rencores, y cura las heridas que la incomprensión e insensibilidad lo lastimaron.

El amor no alimenta resentimientos con pensamientos dolorosos. No cultiva ofensas con lástimas y auto compasión, el amor perdona, olvida, extingue todos los resquicios de dolor en el corazón. Poco a poco, estoy aprendiendo a perdonar, estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas, valor soterrado por el rechazo, por la falta de comprensión, cariño y aceptación, por las experiencias desagradables vividas a lo largo de los años, estoy aprendiendo a ver en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dio.

Estoy aprendiendo, ¡Pero como es lento el aprendizaje!, ¡Como es difícil amar, amar como Cristo amó! Todavía, tropezando, errando, estoy aprendiendo...

Aprendiendo a no ver solamente ... Mis propios dolores, mis intereses, mi ambición, mi orgullo, Cuando estos impiden el bienestar Y la felicidad de alguien 
¡Como es difícil amar, pero estoy aprendiendo!


6 comentarios:

  1. woww, me super encanta esta reflexion, como anhelo que mi hija de 13 años pudiera entender que en aceptar a las personas como son es la llave para tener paz en el corazon !!

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  2. Después de leer tu refelxión me doy cuenta de lo mucho que me queda por aprender......y que poco avanzo en querer aprender.Tengo la ventaja de tener en mis manos una prueba para superarme y aprender todo lo que mencionas pero caigo en la tentación de la falta de paciencia y eso me duele.Saludos cordiales

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  3. Estimado Ángel,te leo detenidamente y compruebo,tristeza,desilusión, pena, decepción en una palabra.
    Te dejo un fuerte abrazo,y sabes? Todo se pasa,nada te turbe.

    Nadie está solo
    aunque a veces lo parezca.
    El silencio está habitado.
    Llevamos dentro
    raudales de ternura.
    Estamos unidos
    por puentes invisibles
    de pasión y esperanza.
    Un tú
    completa
    nuestras ausencias.
    Hay ojos que son
    el único espejo necesario.
    Hay manos que sellan
    alianzas con caricias.
    Hay palabras sinceras
    que traen el eco de la promesa
    que Dios nos hizo un día,
    el Amor.

    (José María R. Olaizola, sj)

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  4. Oh San José, cuya protección es tan grande, tan fuerte y tan inmediata ante el trono de Dios, a ti confío todas mis intenciones y deseos.


    Ayúdame, San José, con tu poderosa intercesión, a obtener todas las bendiciones espirituales por intercesión de tu Hijo adoptivo, Jesucristo Nuestro Señor, de modo que, al confiarme, aquí en la tierra, a tu poder celestial, Te tribute mi agradecimiento y homenaje.

    Oh San José, yo nunca me canso de contemplarte con Jesús adormecido en tus brazos. No me atrevo a acercarme cuando Él descansa junto a tu corazón. Abrázale en mi nombre, besa por mí su delicado rostro y pídele que me devuelva ese beso cuando yo exhale mi último suspiro.

    ¡San José, patrono de las almas que parten, ruega por mi! Amén.

    Estimado Ángel, eres un gran padre y hoy quiero felicitarte, por un día tan bello, sentir el amor de tus hijos.
    Te dejo una oración a San José, fue un gran padre, lleno de silencio y puro amor.
    Buen día, un fuerte abrazo.

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  5. Y una vez que se aprende también se olvida y hay que volver a empezar de nuevo. Gracias por describir de forma tan bella el Amor, ese que no tiene en cuenta, ese que siempre es nuevo. Eres un poeta, Ángel, gracias.

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  6. Gracias, por mostrar el camino, puentes de amor. Son tan necesarios.... Y el amor hará la luz brillar...Un abrazo

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