H ace pocos días visionando una película de terror me vino a la mente una reflexión que seguramente os parecerá ridícula, pero graci...

Desde cualquier lugar ¡Ama!



Hace pocos días visionando una película de terror me vino a la mente una reflexión que seguramente os parecerá ridícula, pero gracias a ello ha surgido la inspiración para escribir el post. Mi observación fue sobre el amor. Pensé : “ Aún en las películas más tenebrosas, siempre hay una espacio para el amor aunque sea breve” . Probadlo, veréis que sea el que sea el film que veáis, en algún momento surge el amor y es que sin él es imposible vivir.

Tras esta pintoresca introducción, voy al grano de lo que hoy quiero compartir y es sobre el amor. Confieso que experimento un poco de rubor al hacerlo porque hay tanto dicho sobre ello que nada nuevo se puede aportar, pero como estamos entre amigos vale la pena reflexionar juntos este ratito.

Diría que es una palabra de la que más buscamos información, de la que más nos gusta oír y de la que más nos hace sufrir. Necesitamos experimentar el amor,  que no es un simple sentimiento sino sobre todo una decisión. Sí, amar es una iniciativa personal que consiste en tomarnos en serio y con total entrega el máximo bien de quien amamos o de quien queremos amar. ¡Que bien suena! ¡Qué difícil llevarlo a la práctica!

Se equivoca quien piensa que ya sabe lo que es el amor, porque amar implica un entrenamiento y aprendizaje diario. ¡Cuántas veces comentamos el bien que recibimos! Este bien que traducimos como Amor. Nuestra capacidad de amar no podemos reducirla a lo que sintamos o nos mueva el exterior. Aprender a amar lleva consigo domesticar nuestro interior. Un día y otro.

¿Y qué significa aprender a amar? Pues diría que llevar a la practica el mensaje que Jesús nos dejó  cuando le preguntaron  por el gran mandamiento : “ Ama al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” y acto seguido añade “ Y al prójimo como a ti mismo”.

A veces nos entretenemos en buscar las cualidades de una persona y por eso al principio solemos empatizar bien con ella, en cuanto van apareciendo sus defectos, empieza a surgir una larga lista , mezcla de buenas y malas cosas que hacen que nuestro amor se convierta en “light” por usar una expresión actual.  Empezaremos a saber que estamos en el camino del amor cuando aceptemos a la persona con sus defectos y virtudes, cuando me decepcionen, cuando con sus palabras puedan herirme, cuando sus pensamientos no sean los mismos y ellos no condicionen mi relación con ella, cuando me ignora o parece que no escucha. ¡Tantas atenciones que a veces demandamos de los demás y no son correspondidas!...

No es fácil aceptar al prójimo como es, sin que sea como deseamos que sea, nos olvidamos que nosotros somos también el prójimo de los demás y que estamos dotados de muchos de los fallos que vemos en los demás. Todos queremos amar, todos reímos, lloramos, odiamos, nos lamentamos, hablamos, sentimos, nos entristecemos, sufrimos, esperamos, escuchamos, no somos especiales. Todo eso está dentro del ser humano, no afuera.

Amamos buscando ser amados, eso es así y mientras más nos conozcamos, descubriendo nuestros fallos y aceptándolos, más nos adentraremos en el camino del amor. ¿Qué es amarse a sí mismo, sino aceptarse con todo lo que implica de bueno y de malo nuestro interior? Si empezamos por nosotros, siendo indulgentes y misericordiosos,( que así es como Dios nos ama) todo lo que no nos gusta de los demás irá cayendo.  Por eso hay que saber escuchar como queremos que nos escuchen, descubrir el dolor del otro , sabiendo lo que duele el nuestro, perdonar porque sabemos lo que cuesta pedir perdón cuando nos arrepentimos de algo… ¡el amor siempre perdona! Y perdonar de verdad, sin rencor, curando la herida, olvidando y extinguiendo cualquier resquicio de dolor en el corazón.

Cuando uno intenta amar, se da cuenta del valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas. Si alguna vez os paráis lográis  hablar con alguien que pide en la calle, confirmaréis lo que estoy diciendo. Hasta que no conseguimos ponernos en la piel del otro, seguiremos con nuestros rechazos, nuestra falta de comprensión, cariño y aceptación… Que sí… que lo sabemos, pero seguimos sin movernos…

¡Estoy aprendiendo! Esa es la respuesta que últimamente ofrezco ante la pregunta de si amo, porque es la verdad. ¡Lo intento! Porque es fácil desanimarse cuando uno descubre los fallos que tanto critica en los demás. Nuestro paso por este mundo no es eterno, la eternidad perfecta y feliz se nos ha prometido en otro lugar. Todo tiene un principio, un desarrollo y un final; de cada uno de nosotros depende que el principio sea ahora, tengamos tiempo para desarrollar nuestra propia historia y podemos finalizarla cuando hayamos hecho todo lo que teníamos que hacer.

No te canses de intentar y de aprender a amar, sabiendo que aunque nadie se de cuenta de tu valor, eso no significa que brilles menos. Sigamos aprendiendo, sigamos brillando, viviendo, esperando, sigamos siendo lo que somos porque al fin y al cabo, todos nosotros somos una creación de Dios, donde depositó todo su amor. Depende de cada uno hacerlo crecer.


3 comentarios:

  1. Que hermoso mensage Sr Angel, ayer vi tambien esa pelìcula y es cierto todo lo que usted diceven su reflexion, cuanto daño produce la falta de amor!!, Dios le bendiga siempre.

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  2. Confieso que soy una principiente en las cuestiones del AMOR.....es tan complicado y dificil AMAR a personas tan opuestas a nosotros o en situaciones donde se nos pone a prueba con demaiada frecuencia nuestra capacidad de AMAR....pero hay que seguir insistiendo en el aprendizaje aunque no sea más que para sacar un aprobado pues no todo el mundo estamos capacitados para sacar matrículas.Saludos

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  3. Tuyo es, Señor, el verdadero amor.


    No hay palabra que usemos más aquí abajo en la tierra que la palabra "amor". El amor es la aspiración más alta, el deseo más noble, el placer más profundo del ser humano sobre la tierra. Y, sin embargo, no hay palabra de la que más abusemos que la palabra "amor". Le hacemos decir bajas pasiones y sentimientos inconstantes, lo manchamos con infidelidad y aun lo anegamos en violencia. Tenemos incluso que renunciar a veces a la palabra para evitar sentidos desagradables. Nos falla el lenguaje, porque nosotros le hemos fallado a la verdad. Ahora puedo amar porque creo en tu amor. Me sé y me siento amada con el único amor verdadero que existe, tu amor infinito y eterno. Y eso me da fuerzas y confianza para entregarme a amar a los demás, a ti primero y sobre todo, y luego, en ti y para ti a todos aquellos que tú pones a mi lado en la vida. El amor verdadero es tuyo, Señor, y con fé y humildad yo ahora lo hago mía para amar a todos en su nombre.
    Un fuerte abrazo, estimado amigo.

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