Nuestro tiempo de descanso estival pasó. Retomamos nuestras actividades habituales con el gozo de la renovación de cuerpo y alma. Puedo hablar de alegría porque la siento dentro de mí. Doy gracias a Dios por los días vividos junto a los míos y  las experiencias que cada uno ha aportado.

He decidido pasar hoy por esta casa bloguera y dar un repasillo para quitar el polvo, tras reformarla un poco para el próximo curso. Disfrutando el acondicionamiento de esta página, y siendo consciente de que la blogosfera en esta época está bastante desierta dejo una mini reflexión que estos días me hago. Una buena ocasión para avivar el contacto con aquellos que soléis estar activos en la red en este tiempo.

Llega el tiempo de reducir mi dedicación a la blogosfera y a las redes sociales. Es importante consagrar a la familia, todos los momentos posibles, en este período vacacional,  que muchos comienzan en esta semana . En septiembre si D.q. con el nuevo curso, intentaremos retomarlo de nuevo, con el ritmo habitual.


En este tiempo que muchos jóvenes están a punto de terminar el curso escolar,que andan nerviosos por los exámenes y las notas, algunos descubren que el toro les ha pillado buscando un resultado que se aleje de la sensación del "dolce far niente"que ha dominado durante el curso.

Soy consciente de que hay muchos que han optado por la sensatez y el esfuerzo, que siempre tiene su recompensa, y esos... ¡la tendrán! A todos les dedico con cariño, una reflexión que encontré por la red. A mi me ha servido para constatar que el que la escribió acertó; estoy seguro que también para él, fue el resultado de su propia experiencia, así que mucho ánimo.


Parece que hay días que amanecemos con una premonición y sensibilidad especial a que vamos a recibir  algo inesperado, sin tener idea de lo que pueda tratarse. Los años que llevo recorriendo el camino marcado en mi vida, me demuestran que detrás de todo lo que me encuentro está Dios. Otro día podemos hablar sobre esta experiencia que seguro percibís muchos de vosotros.


A veces puede parecernos que nuestro trabajo más humilde, aquél que pasa desapercibido a los ojos de los demás, tiene poco valor y podemos caer en la tentación de creer que también lo sea para Dios, nos olvidamos que todo es obra suya y en todo está.

Escribí en el 2011 un post sobre la Guardia Suiza del Vaticano. (Ver aquí)  La verdad es que despertó bastante curiosidad la información que ofrecía, y avivó en algunos el deseo de conocer más sobre este ejército especial, fácil de reconocer por su llamativa indumentaria llena de colorido.

Sé que existen esos matrimonios en los que nunca se les ha visto discutir, porque he conocido alguno de ellos; al menos nunca lo han hecho ni delante de sus hijos ni de los demás, que son los que dan testimonio de ello. Hay gente que por carácter son tranquilos, tienen una bondad y mansedumbre innatas, capaces de controlar todas las emociones. Creo que puede darse el caso de que dos almas gemelas puedan vivir en ese ambiente de afabilidad y concordia. Ante esto, uno experimenta una sana envidia cuando lo aprecia, deseando alcanzar ese mismo grado de armonía.
Me enviaron unas imágenes desde Polonia que me causaron una gran alegría. Se trata de una película que se estrenó en ese país en mayo de 2015 acerca de San Juan Pablo II. No es una película más; un documental para dar a conocer, esas escenas más íntimas en la vida corriente de cualquier ser humano. Esas en las que JP II papa, "disfrutaba siendo Karol".

¿Por qué muchos católicos se avergüenzan de serlo? ¿Por qué se acelera nuestro corazón, cuando alguien nos plantea una pregunta que debe ser respondida como un acto de coherencia de nuestra fe? ¿Por qué miramos a un lado y a otro antes de hacer la señal de la cruz al bendecir los alimentos en un lugar público?... Nos intimidan muchas preguntas ante la idea de declarar públicamente nuestra fe en Cristo.