Resulta más o menos fácil, dirigirnos a Dios con una disponibilidad de total abandono en él cuando los acontecimientos que vivimos a diario siguen una cómoda rutina. Hablamos con fluidez sobre aceptar todo lo que viene del Creador. De vez en cuando podemos ejercitarnos en ello, cuando experimentamos alguna contrariedad en nuestros planes, o súplicas. En esas situaciones, lo que nos resultaba sencillo de cumplir, enmudece nuestros labios y nuestro corazón.


Leía hace unos días una noticia que me llamó profundamente la atención. La busqué en otros medios de información pensando que solo sería el resultado de un periodista poco inspirado, o instalado en su mesa de trabajo, presentando noticias que no supusieran un estrujamiento del cerebro para concienciar a sus lectores; pero la realidad me dejó perplejo. Encontré la misma primicia en varios diarios del país. Os confieso que me entristeció. No por el suceso que plasmaban, sino por la relevancia que se le otorgaba, ocupando una página entera, ante un mundo lleno de acontecimientos, que reclaman urgente la atención de toda la humanidad. Un mundo insolidario, que se topa a diario con el dolor, sufrimiento, miedos, injusticias. Un mundo necesitado de soluciones.

En julio se estrenó una nueva versión en inglés sobre la vida del fundador de la Compañía de Jesús, titulada “Ignacio de Loyola”, uno de los santos más famosos de la Iglesia.

El filme narra la historia de Iñigo, un joven soldado noble y arrogante que tras ser herido en combate tiene un proceso de conversión. También se centra en el combate espiritual del santo y cómo surge la espiritualidad ignaciana que le llevó a fundar la orden de los jesuitas que perdura hasta la actualidad.

La vida no se mide ganando puntos (como en un juego).
La vida no se mide por el número de amigos que tienes, ni por como te aceptan los otros, ni por los planes que tienes para el fin de semana, ni por si te quedas en casa solo. 
No se mide según con quien sales, con quien solías salir ni por el número de personas con quien has salido, ni por si no has salido nunca  con nadie.

Otra de las películas que pronto verán la luz y que se presenta interesantísima en la temática que toca es "Silencio", del director Martin Scorsese, quien afirma que ha costado mucho tiempo. De formación católica, habla de ello desde 2004 y aún antes, pero parece que al final su película Silencio, sobre los cristianos perseguidos en el Japón de los samurais, aún sin fecha de estreno.

Ya sabemos que la inmensa mayoría de medios de comunicación no hablarán de lo que hoy traigo al post. Hace ya mucho tiempo que han cerrado los ojos para abrirlos cuando el escándalo se convierte en carnaza para atacar y devorar a quien aborrecen de forma manifiesta. Hablo de la Iglesia española en su labor social, desconocida para la inmensa mayoría de la población.

Algunas veces, da miedo decir ciertas cosas y no morir en el intento, sabiendo que muchos se te echarán encima de forma inimaginable años atrás, cuando decides hacerlo. Si tu forma de pensar expresada con su consiguiente razonamiento, no cumple los cánones de "lo políticamente correcto" el veto y la censura aparecen en su forma más tirana y dictatorial.

Las minorías ideológicas amparadas bajo el manto  anárquico, han ido ganando terreno en esta sociedad, instaurando de forma sutil todo su poder persuasivo bajo excusas y eufemismos, utilizando mil argumentos sobre la discriminación, la intolerancia, la libertad de expresión, exigiendo derechos y dejando al margen los deberes.

Me alegra compartir algunas novedades que para los amantes del cine se están preparando para un estreno no muy lejano. Películas que afortunadamente plantean las cuestiones más profundas del hombre, penetrando en el misterio del ser y de la trascendencia. 

Estamos en la era de la imagen y las palabras,  ellas tienen una gran fuerza a la hora de plantear numerosos interrogantes, que pueden llevarnos a encontrar respuestas inesperadas en nuestro modo de pensar y vivir. Por eso la mayoría de las películas que voy a ir exponiendo y aconsejando nos muestran testimonios de hombres y mujeres como nosotros que también fueron interpelados en momentos cruciales de su vida.


Nuestro tiempo de descanso estival pasó. Retomamos nuestras actividades habituales con el gozo de la renovación de cuerpo y alma. Puedo hablar de alegría porque la siento dentro de mí. Doy gracias a Dios por los días vividos junto a los míos y  las experiencias que cada uno ha aportado.

He decidido pasar hoy por esta casa bloguera y dar un repasillo para quitar el polvo, tras reformarla un poco para el próximo curso. Disfrutando el acondicionamiento de esta página, y siendo consciente de que la blogosfera en esta época está bastante desierta dejo una mini reflexión que estos días me hago. Una buena ocasión para avivar el contacto con aquellos que soléis estar activos en la red en este tiempo.