La oscuridad de la envidia


Jugando a uno de esos juegos de preguntas y respuestas que andan en numerosas aplicaciones para móvil, me apareció una que demandaba eliminar cuál de las palabras ofertadas era un pecado capital. Fue fácil responderla, pero como me ocurre en numerosas ocasiones, descubrí que Dios se sirve de cualquier trivialidad para que surja una reflexión personal. La respuesta correcta a la pregunta planteada por el juego era: “envidia”.

La Cabaña


Para el mes de octubre del 2017 se espera en España el estreno de la película  The Shack (La cabaña). William Paul Young es el autor de la novela best-seller del mismo título que publicó hace 10 años.Tengo la impresión de que será una buena candidata a futuros cine-forum y a debates interesantes, centrados una vez más en numerosos interrogantes que nuestra vida humana nos plantea. El bien y el mal, el cielo y el infierno, ¿está Dios en nuestra vida? ¿No nos escucha? ¿Porqué existe el dolor en el mundo? ¿Puedo perdonar?...

Gentlemen


¿Cómo hemos llegado a que la palabra “caballero” ya sólo se utilice en los grandes almacenes? A lo largo de los siglos, los hombres bien educados recibían instrucción, en todas las competencias que les eran propias, de cómo ser un buen soldado o cómo vestirse adecuadamente para una cena o un acontecimiento social. Eran verdaderos caballeros, perfectos gentlemen, correctos en el vestido, en los modales y en las formas, sin ningún tipo de afectación. Lamentablemente, muchos hombres de hoy consideran que esta manera de ser caballero linda con el amaneramiento, en fuerte contraste con el “macho” entendido como un ser grosero, propenso a eructar y a pasar toda su vida doméstica bebiendo latas de cerveza en calzoncillos.

¿Cuándo te abriré?


Existen pensamientos que vuelven una y otra vez interpelando de forma diferente en las distintas etapas que uno va atravesando en la vida. Y eso es lo que me ocurre de vez en cuando, con uno de los sonetos de Lope de Vega presentado en varias ocasiones en este blog:

Sólo Tú


Como me va a ser difícil postear algo durante unas semanas, quería dejaros algún mensaje que a mí me haya servido de reflexión. Me ha parecido oportuno, ante el tiempo litúrgico que vivimos ofrecer un bello texto  de Javi Montes, sj., 

La amo


Siguiendo uno de los post que escribí la semana pasada sobre el odio, me atrevo a volver sobre el tema ,al encontrarme en internet con una carta interesante. El odio por la Iglesia Católica viene desde todos los frentes y uno de estos ataques, el que dice que la Iglesia Católica es "corrupta, inmoral y plagada de delitos", es el más típico. La carta fue escrita por el Padre Dwight Longenecker titulada "¿Por qué amo a la Iglesia católica corrupta y cargada de delitos?" en su blog Standing on my head. El padre Dwight Longenecker es párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario en Greenville, Carolina del Sur. Es autor de varios libros sobre apologética, relatos de conversión y espiritualidad benedictina. Como me ha gustado su exposición la traigo a mi blog para compartirla con vosotros.

Mañana puede ser muy tarde



¿Ayer?... ¡Eso hace tiempo!...
¿Mañana?... No nos es permitido saber...

Mañana puede ser muy tarde...

Para decir que amas, para decir que perdonas, para decir que disculpas, para decir que quieres intentar nuevamente...

Mañana puede ser muy tarde... Para pedir perdón, para decir: Discúlpame, el error fue mío.

¿Qué te he hecho?


"Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?" (Jn 18, 23)

Me viene a la mente este episodio de la pasión de Cristo ,tras una mañana en la que experimento un sentimiento de tristeza ante una muestra más de intolerancia, obcecación, extremismo, dureza..., mejor describirlo en su término más apropiado: ¡Odio! Sí,un día más la aversión hacia alguien se manifiesta en Internet; un sacerdote conocido, ha sido el blanco para dirigir de forma inmisericorde, toda clase de injurias, improperios, calumnias, humillaciones, creciéndose todos, a medida que cada comentario quiere superar al otro en su ataque, como si de un campeonato se tratase, a ver quién insulta más, quien tiene la chispa más original para despreciar, atacar, herir y aniquilar.

De las cenizas a diamante


En el mes de noviembre del pasado año, con una diferencia de 19 días se produjo la defunción de dos familiares muy cercanos, relativamente jóvenes. Cada vez que se produce el fallecimiento de alguien, sea conocido o no, me interpela fuertemente, siempre surgen interrogantes; el silencio y la reflexión son imprescindibles para encontrar las respuestas que llevan a la búsqueda de la verdad. En esta ocasión, lo que me produjo una nueva emoción fue el acto de enterramiento que se llevó a cabo y al que por primera vez en mi vida asistía. Me refiero a la incineración.

Consejos vendo y para mí no tengo


Que poco recomendable es tener como aliados en esta vida, al orgullo y la soberbia, los dos se empeñan en ponernos una venda en los ojos que nos impide ver los obstáculos que en el día a día se presentan inesperadamente. Qué razón tiene el dicho popular “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Lamentablemente son algo más de dos, las veces que la molesta piedra aparece para hacernos caer una y otra vez.