La amo


Siguiendo uno de los post que escribí la semana pasada sobre el odio, me atrevo a volver sobre el tema ,al encontrarme en internet con una carta interesante. El odio por la Iglesia Católica viene desde todos los frentes y uno de estos ataques, el que dice que la Iglesia Católica es "corrupta, inmoral y plagada de delitos", es el más típico. La carta fue escrita por el Padre Dwight Longenecker titulada "¿Por qué amo a la Iglesia católica corrupta y cargada de delitos?" en su blog Standing on my head. El padre Dwight Longenecker es párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario en Greenville, Carolina del Sur. Es autor de varios libros sobre apologética, relatos de conversión y espiritualidad benedictina. Como me ha gustado su exposición la traigo a mi blog para compartirla con vosotros.

Mañana puede ser muy tarde



¿Ayer?... ¡Eso hace tiempo!...
¿Mañana?... No nos es permitido saber...

Mañana puede ser muy tarde...

Para decir que amas, para decir que perdonas, para decir que disculpas, para decir que quieres intentar nuevamente...

Mañana puede ser muy tarde... Para pedir perdón, para decir: Discúlpame, el error fue mío.

¿Qué te he hecho?


"Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?" (Jn 18, 23)

Me viene a la mente este episodio de la pasión de Cristo ,tras una mañana en la que experimento un sentimiento de tristeza ante una muestra más de intolerancia, obcecación, extremismo, dureza..., mejor describirlo en su término más apropiado: ¡Odio! Sí,un día más la aversión hacia alguien se manifiesta en Internet; un sacerdote conocido, ha sido el blanco para dirigir de forma inmisericorde, toda clase de injurias, improperios, calumnias, humillaciones, creciéndose todos, a medida que cada comentario quiere superar al otro en su ataque, como si de un campeonato se tratase, a ver quién insulta más, quien tiene la chispa más original para despreciar, atacar, herir y aniquilar.

De las cenizas a diamante


En el mes de noviembre del pasado año, con una diferencia de 19 días se produjo la defunción de dos familiares muy cercanos, relativamente jóvenes. Cada vez que se produce el fallecimiento de alguien, sea conocido o no, me interpela fuertemente, siempre surgen interrogantes; el silencio y la reflexión son imprescindibles para encontrar las respuestas que llevan a la búsqueda de la verdad. En esta ocasión, lo que me produjo una nueva emoción fue el acto de enterramiento que se llevó a cabo y al que por primera vez en mi vida asistía. Me refiero a la incineración.

Consejos vendo y para mí no tengo


Que poco recomendable es tener como aliados en esta vida, al orgullo y la soberbia, los dos se empeñan en ponernos una venda en los ojos que nos impide ver los obstáculos que en el día a día se presentan inesperadamente. Qué razón tiene el dicho popular “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Lamentablemente son algo más de dos, las veces que la molesta piedra aparece para hacernos caer una y otra vez. 

Armonía con todo lo creado


¿Quién no anhela un tiempo de paz y serenidad? ¡Lo necesitamos! Basta salir a la calle y contemplar que todo es prisa, carreras, la impaciencia asoma, queremos rapidez en todo, "no tengo tiempo, se me hace tarde, se me escapa el bus" ..., un día y otro la misma rutina para muchos ,y claro está, todo tiene sus consecuencias. Vivimos con tanta prisa que apenas nos percatamos de la misma vida que también transcurre deprisa. ¡Calma! Tenemos que conseguirla, necesitamos instantes para detener el tiempo, para sentirnos personas que formamos parte de él, tenemos que romper las cadenas que nos hacen esclavos de su tediosa rutina.

Dicen que es pequeña


Me doy cuenta que en la sociedad de hoy existen algunas palabras que asustan, vocablos que antaño tenían un valor enriquecedor y que ennoblecían a los que los adquirían. Sacrificio, entrega, renuncia, fidelidad, coherencia, paciencia, serenidad, mansedumbre, y un largo etc.

Para algunos, el simple hecho de pensarlas ya les produce una gran pereza mental, sintiendo que su vida se les va a complicar si se deciden a practicar alguna de ellas .Así lo más fácil, resulta  ser lo que no lleva ningún esfuerzo, los gritos, la comodidad, el egoísmo, la aniquilación de todo lo que me molesta, las discusiones, las peleas, la soberbia, el orgullo, el rencor, el odio, también es muy larga esta lista.

Así de sencillo


No sé si es porque las fiestas se acabaron, si es porque no les tocó la lotería, o simplemente porque el siglo XXI se está caracterizando por un egocentrismo que se olvida fácilmente de lo que significa disculpar, ayudar, debatir, aconsejar, pedir perdón y unos cuantos verbos más ,vinculados a la relación con el prójimo.Llevo una semanas que de forma especial, me he topado  con  varios episodios de agresivad oral y física que sinceramente me dejan preocupado.

¿Avanzo o me quedo atrapado?


De tiempos remotos las relaciones del hombre con la divinidad han sido siempre una historia de amores y de desamores, en cualquier época y en cualquier religión. O Dios estaba en todas partes, y con él se contaba y de él se dependía en todo momento, o Dios era algo inútil, olvidado, innecesario, un estorbo o un peso alienante del que convenía desembarazarse cuanto antes. Con Dios o contra Dios, no había otra salida. Pero eso era antes. Ahora, en cambio, los hombres parecen haber encontrado una tercera vía: la indiferencia o el indiferentismo religioso. “Sin Dios, se vive como Dios”

Mal que les pese



Aquí en España, el populismo creciente que se ha instalado en la política con argumentos que acaban provocando vergüenza ajena, parece tener como uno de los objetivos prioritarios, acabar con las tradiciones que llevan el sello de todo lo relacionado con el cristianismo. Están convencidos de que pueden acabar con la Iglesia poniendo en práctica rancias ideas y propuestas.

Otros como ellos, han visto transcurrir los días intentándolo sin conseguirlo. Algunos ante la llamada de la muerte a sus puertas, han sabido reconocer el error de su aventura.  Yo sigo viendo en pleno siglo XXI, a los cristianos coherentes con su fe , más firmes que nunca. La luz sigue encendida.